El otoño solitario
en sus bancas vacías,
recopila sus hojas desahuciadas.
En sus vientos de tristeza infinita
nostalgias sedientas invita.
Muerden el piso
las ocres hojas,
como yo muerdo pena y soledad en esta banca vacía.
Pasan los minutos,
las horas interminables
y tú no llegas.
Mi banco corazón gime de angustia,
¡Desolado!
Mis árboles cercanos dicen que no volverás,
y mi corazón en agua de pena se torna,
solo el llanto mojado lo adorna.
Mi amor de otoño, ven no tardes;
soy hoja moribunda sin tus artes.
Autora: Edith Elvira Coqui Rojas-Perú-derechos reservados