En esta España mía,
esta España tuya, y en
esta España nuestra,
como cantaba la sin par
Cecilia, más vale abusar
de listo, que penar
eternamente con comisiones
eléctricas: nos suben, amigos,
el recibo de la luz.
En este otoño frío, y en estas
fechas neblinosas, las cantatas
y las óperas, tan apropiadas para
calentar los hígados espirituales,
no nos servirán, menos que el vodka,
en realidad, para calentar nuestras
lindas posaderas. Nos veo a todos,
en mitad de una era, haciendo lumbre
con el tomo incomprensible de facturas
que albergamos como si fueran la salvación
a nuestras cuitas y penas de amor.
¡Ay, de esta España mía, de esta España
nuestra, y de esta España tuya!
Cógela que arde.
esta España tuya, y en
esta España nuestra,
como cantaba la sin par
Cecilia, más vale abusar
de listo, que penar
eternamente con comisiones
eléctricas: nos suben, amigos,
el recibo de la luz.
En este otoño frío, y en estas
fechas neblinosas, las cantatas
y las óperas, tan apropiadas para
calentar los hígados espirituales,
no nos servirán, menos que el vodka,
en realidad, para calentar nuestras
lindas posaderas. Nos veo a todos,
en mitad de una era, haciendo lumbre
con el tomo incomprensible de facturas
que albergamos como si fueran la salvación
a nuestras cuitas y penas de amor.
¡Ay, de esta España mía, de esta España
nuestra, y de esta España tuya!
Cógela que arde.
Yo ya me agencié de lámparas solares, leña, ropas de abrigo y alguna que otra botella de "tira p'alante"... incluso compré una radio solar por Amazon. Tan cierto como que estoy aquí.
Buen poema, Ben, que pone el dedo, con humor, en la eléctrica llaga que nos aflige.
Un saludote.