En la primavera nace el amor
que se disfruta
en el verano,
en las playas templadas,
al arrullo del mar.
Desborda de alegría
el sentimiento,
y el corazón
se rinde apasionado a su razón.
La brisa está templada y aromada,
la primavera
abre la puerta
y el invierno se va
cansado de enfriar
los días con su soplo.
Se abren capullos
y los arrullos
de tórtolas que empiezan a empollar.