No cause ni un temor
la razón de ese sueño
que mira al horizonte fijamente,
pues viene del amor
lo noble de tu empeño:
estar así ocupado de la gente.
La forma diligente
de andar en esa lucha
te eleva como un templo
de virtud y de ejemplo,
callado, sin saber si alguien escucha;
¡qué clara es la mirada
de un alma por la vida enamorada!
la razón de ese sueño
que mira al horizonte fijamente,
pues viene del amor
lo noble de tu empeño:
estar así ocupado de la gente.
La forma diligente
de andar en esa lucha
te eleva como un templo
de virtud y de ejemplo,
callado, sin saber si alguien escucha;
¡qué clara es la mirada
de un alma por la vida enamorada!
Un abrazo grande.