Con letras grabadas indeleblemente en diadema.
Adornan bellas virtudes que llevas con grandeza.
Romance de primavera nació de tu poema.
Manojo de rosas rojas te entregué con fineza.
Ellas veraz mensaje que estimularon el ánimo.
No conozco el rostro, ni de tu cuerpo la figura.
Conozco mucho más, de tu espíritu lo magnánimo.
Invalorable bondad, una envidiable escultura.
Todos padecemos una vez, de tedio y desánimo.
Alondras trinan alegres, amor siempre perdura.
Un beso
Rosario