Más allá del Atlántico y la cinta costera,
ha iniciado su barco la saga aventurera,
donde el viento desata cimbreantes tolvaneras
sobre verdes palmares y esmerilada arena,
se esconden regios cofres entre redes de perlas,
que May labra en sus mapas de brillantes planetas,
frente a su factoría rutilante de estrellas,
dorada por meteoros y chispeantes luciérnagas.
¿Eran poco confiables en un mar de turquesas
la herencia gaucha afable, la huella de Valencia
o el bretón bisabuelo que entregara su hacienda
al Río de la Plata, meta de sus quimeras,
arriesgando sus naves en temeraria empresa
de recios vendavales y olas filibusteras
que encienden la oriflama de fogosas tormentas
con auras del sudeste que humedecen la tierra?
.
En su cesto de infancia, rojo de dulces fresas
el suave chocolate hoy sublima su esencia
despertando nostalgias de las blancas abuelas,
desde tazas pintadas y azules transparencias
en deliciosa ronda por la alegre goleta
que navega los sueños de la antigua escollera
y en un mar de corales su alma volatinera
endulza ahora la lira que columpia sus velas
bajo un beso de ocaso que enciende la caleta.
Con afecto, un saludo muy cordial, estimada compañera.
Salvador.