Te vislumbro sin luz.
Dormida en el vello
de tu pecho rasposo,
abrazada a él
como a la mejor de las almohadas.
Caminamos entre campos de lluvia y hojas
recolectando besos redondos
de color naranja,
amontonamos los pesares
en cajones sin peso,
esperando que el año
acabe de manera afable.
Nos sentamos alrededor
de una mesa redonda.
Las chispas no saltan sólo por el fuego
de la chimenea.
Nubes de humo y sueños
se disipan en el exterior.
El calor humano nos vuelve sabios
en este final de año
que regala calendarios.
El sol tirita a lo lejos,
o quizás soy yo la que tiembla
con tantos sentimientos.
Valen_Tina
El calendario ya lo tenemos… ahora a por el resto.
Precioso este poema de diciembre, y en plena campaña lo disfruté.
Besos Valentina, de enero ya.