Carta a kat:
Y qué, si vos sos tan dura, y si de tanta piedra sale un poquito de agua, chispitas aunque sea. Y qué, yo te adoro y me duele hacerlo, es una herida en la rodilla, un golpe de punta en la cabeza, algo que por dentro aprieta, carnes se contraen mientras finas punzadas me retuercen. Y qué, me robaste, te regale, nos dimos, nos dieron, nos robaron, no sé. Y qué, a veces me siento más rápido, más dulce, más cruel con la vida misma, y digo qué, qué es ese resplandor y me tapo la cara y como ciego avanzo y no se hacia donde. Tantos dilemas, que importan, yo me incendio y vos también, lejos se va el amor, pero que importa, que importa si se van los sentimientos y las risas y las lagrimas, que importa si el camino es humo y el porvenir ya está roto tiempo atrás. Y qué, nada me das, nada te doy, nos desprendemos de lo común, nos protegemos de los ojos y de los oídos, y no me digas que tienes que secar tu cara, no, no digas que hace frío, que los problemas te agobian, o que necesitas un adelanto, un aumento, o un corazón como el mío. No, yo digo: y qué, qué importa el regalado sol, la torpe luna, las estrellas infinitas, son eternas mi chiquitilla, no son nuestras. Me duele esta noche que es serena y simple, me duele que tus ojitos anden por ahí como perdida luz, que sea tarde o temprano y siempre lejos para dejar todo y volver al nicho que nos puso el nombre por delante, me duele que todo esto sea tan tuyo como mío.
Diciemebre 2016
Argentina
Enzo
Y qué, si vos sos tan dura, y si de tanta piedra sale un poquito de agua, chispitas aunque sea. Y qué, yo te adoro y me duele hacerlo, es una herida en la rodilla, un golpe de punta en la cabeza, algo que por dentro aprieta, carnes se contraen mientras finas punzadas me retuercen. Y qué, me robaste, te regale, nos dimos, nos dieron, nos robaron, no sé. Y qué, a veces me siento más rápido, más dulce, más cruel con la vida misma, y digo qué, qué es ese resplandor y me tapo la cara y como ciego avanzo y no se hacia donde. Tantos dilemas, que importan, yo me incendio y vos también, lejos se va el amor, pero que importa, que importa si se van los sentimientos y las risas y las lagrimas, que importa si el camino es humo y el porvenir ya está roto tiempo atrás. Y qué, nada me das, nada te doy, nos desprendemos de lo común, nos protegemos de los ojos y de los oídos, y no me digas que tienes que secar tu cara, no, no digas que hace frío, que los problemas te agobian, o que necesitas un adelanto, un aumento, o un corazón como el mío. No, yo digo: y qué, qué importa el regalado sol, la torpe luna, las estrellas infinitas, son eternas mi chiquitilla, no son nuestras. Me duele esta noche que es serena y simple, me duele que tus ojitos anden por ahí como perdida luz, que sea tarde o temprano y siempre lejos para dejar todo y volver al nicho que nos puso el nombre por delante, me duele que todo esto sea tan tuyo como mío.
Diciemebre 2016
Argentina
Enzo
Pero también hay una contrariedad de sentimientos...Interesante poema