Cada decir, cada espontaneo y azaroso balbuceo, viajaba por el aire, tan liviano como el aire, viajaba directo a internarse en sus orejas ancianas de aparente humanidad.
El murmullo de los vecinos era letal: ahí vivía un cuerpo raro, de movimientos ligeros, de pelo canoso y a veces oscuro, un monumento al olvido y a la desolación, era una mujer, algo así como la asesina de los pensamientos más curiosos.
Una noche común, de ojos simples y de luna estrecha, salieron de la casa cientos de rayos de luz, efímeros reflejos que el frío aplastó, salió también un humo largo, fino, un blanco silencio que nadie pudo ver.
Ahora, ante preguntas que de los ojos caen, de frente a la fría serenidad de las respuestas volátiles, ahora que los vecinos se hierben en su dudable dignidad, ella se ríe, se ríe a carcajadas, y no para de reír, húmeda, desecha, nunca visitada, se ríe con ánimo eterno.
El murmullo de los vecinos era letal: ahí vivía un cuerpo raro, de movimientos ligeros, de pelo canoso y a veces oscuro, un monumento al olvido y a la desolación, era una mujer, algo así como la asesina de los pensamientos más curiosos.
Una noche común, de ojos simples y de luna estrecha, salieron de la casa cientos de rayos de luz, efímeros reflejos que el frío aplastó, salió también un humo largo, fino, un blanco silencio que nadie pudo ver.
Ahora, ante preguntas que de los ojos caen, de frente a la fría serenidad de las respuestas volátiles, ahora que los vecinos se hierben en su dudable dignidad, ella se ríe, se ríe a carcajadas, y no para de reír, húmeda, desecha, nunca visitada, se ríe con ánimo eterno.
(Enzo)
Muy bueno señor EMP(aco), jijijiji.