Viene de frente, bajó de la costa y bajó también un gran calor detrás de mis ojos. Puedo sentir al tiempo sudar sus arcadas celestes, puedo ver al sol levantarse sobre mí, y por mí, solamente.
Pasa a un costado, el aire se mete en mi alma y la empapa de un amor colérico. Pasa, sigue pasando: pasó.
La próxima le digo: que me sube adentro, que me tiembla en las arterias, que sus picotazos en mi sangre idílica me turban todo.
Le digo; la próxima le digo.
(Enzo)
Pasa a un costado, el aire se mete en mi alma y la empapa de un amor colérico. Pasa, sigue pasando: pasó.
La próxima le digo: que me sube adentro, que me tiembla en las arterias, que sus picotazos en mi sangre idílica me turban todo.
Le digo; la próxima le digo.
(Enzo)