Reflejos torpes en el pasto, el viento suspira con pereza. En el medio del lote las veo curiosas.
—¿Viene hacia acá ese hombre?—pregunta la lechuza.
—Yo que sé, parece indefenso y lerdo—la garza responde con desgano.
Yo me acerco un poco más, hago zoom, las acomodo en el centro, cosa que digan: "Que bien saca este pibe".
—Mira, tiene algo en sus manos, ¡un arma!—se pone firme la garza.
—Pues no lo sabemos—dice la lechuza mientras sacude sus alas.
—Igual, debo irme, adiós, suerte con el individuo, ten cuidado—la garza da unos saltos y toma vuelo.
—Ay, siempre tan desconfiada vos, adiós.
(Fin)