¡OH MUSA!
Desde dónde llegaste, de qué esfera,
con tan bello, exquisito y noble acento,
dime tú qué lugar del firmamento
se quedó tan vacío y desespera.
A qué dioses dejaste en la ceguera
que el Olimpo se escucha en su lamento,
o tal vez del Parnaso vino el viento
que cuajó tu floresta por doquiera.
Si eres tú aquella musa que ha privado
a Apolo de tenerte allí a su lado,
merece compasión oír su duelo.
Mas aquí que llenaste cada día
de un torrente de luz y poesía
se ha devuelto el azul a nuestro cielo.
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A SUS PIES
Desde que vi un soneto dedicado
a ese pie que a su dueña sostenía
yo pensé que Eratalia merecía
algo así y me puse entusiasmado.
Como goza de un gusto refinado
al decir que sus pies son poesía
ha de ser muy discreta la porfía
y mimarlos poniendo gran cuidado.
Allí cesa en diez partes su hermosura,
este verso no es mío claramente
mas lo tomo prestado en mi locura.
Esos pies con que baila dulcemente
le dan fin elegante a su escultura
y me postro a sus plantas con la frente.
Ah, y nada de postrarse de hinojos, alzado y bien alzado, no vaya a ser que con esa incómoda postura se te vayan las ideas de la cabeza a dar vueltas por ahí.
Un abrazo.