Ante su fe y un templo
un anciano oraba lento
y con tanto sufrimiento
decía: Dios hoy contemplo,
que la vida que me diste,
la llenaste de placeres,
tuve uno y mil quereres
pero nunca me dejaste
conservar de mis amares
el amor y sus colores.
un anciano oraba lento
y con tanto sufrimiento
decía: Dios hoy contemplo,
que la vida que me diste,
la llenaste de placeres,
tuve uno y mil quereres
pero nunca me dejaste
conservar de mis amares
el amor y sus colores.