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En tus tonos de grises azulados
que asoman los suspiros a mi vida
despierta mi cuerpo adormecido
con tu aliento que roza mis mejillas.
El alba que se asoma a nuestra cama
nos despierta con su dulce sinfonía
te veo recostado junto a mí
y mi alma se sonroja como niña.
Me gusta ser de ti, ser yo contigo
curar con nuestros besos las heridas,
y que tu nombre al lado de mi nombre
sea ilusión que sople como brisa.
Gozar del temporal sin que se apague
mientras vistes mi piel de las caricias
que escondes con ternura entre tus labios.
Y en esa devoción casi divina
se enlazan con amor nuestras miradas
y hacemos del momento poesía.
Entre tu piel y mi piel,
la luna viste de plata,
acariciando en su aliento,
el calor de tu mirada.
Y es que las pieles se tocan
y se encienden nuestras ganas
las manos se buscan inquietas
anunciando la alborada.
Acurrucada a tu lado,
la sangre tiñe mi cara,
subiendo por las mejillas,
con el calor de la brasa,
en el roce de los labios,
las bocas encadenadas
dibujando las caricias,
que el amor hoy nos regala.
Entre las plácidas nubes
también se tocan el alma,
en la voz de los amantes
se cantan las serenatas
con sus silentes gemidos
y susurros que se apagan
en el fragor de los cuerpos
son los suspiros que escapan.
Vuelve la paz a los rostros
las pupilas dilatadas
y las pieles sudorosas
permanecen abrazadas.
Es el ritual que el amor
celebra como una danza
íntima fiesta de dos
que aúna el cuerpo y el alma.
Ver el archivos adjunto 56146 En una lluvia de besos voy arropando tu cuerpo, como caricias veladas
o como lenguas de fuego. Y es que mi boca curiosa,
va descendiendo en su vuelo mi piel, se viste de rojo por el calor del deseo.
De ansias se llenan mis manos
en la ilusión de querernos,
mientras se tejen los lazos
saboreamos los silencios
y en un abrazo furtivo
me voy atando a tu pecho,
mientras te dejo los labios impregnados de mi aliento.
En este amor infinito
que llenamos de momentos
se van bordando de encajes
tus sonrisas y mis sueños.
En el sabor de tu piel
que me sirve de alimento
me voy a ese lugar
donde el deseo es mi credo,
y entre besos y caricias
nuestro destino es el cielo.