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Poesía cartárquica-.

10 entradas
BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-. Poesía de carácter automático-.
Sueñen los niños hipócritas

con carnets deficientes de inteligencia,

y se adviertan los náufragos en sus distancias

equivalentes, que tú soñarás

con lo que dios te niega.

Busca en la palabra la tentación profanadora

del aire, embalsama con tu licor de protesta,

la décima parte de una lira ajusticiada en invierno.

Que yo pronunciaré mis lisonjas adquiridas,

las vetustas madres que abolieron todo un sistema.

Sueñen y descansen los hijos terroríficos del hambre,

que tú soñarás con lo que dios te negó en aquellos instantes.

Musicalidad trivial, empecinamiento oscuro, sueño

de reyes vírgenes, en destartalado templo; tu ignorancia

supina maltrata el diccionario y cumple su enemistad.

Palabra de niño hipócrita, de niño serpiente, que se acuesta

a través de la tarde sin la leche materna.

La noche funde el calor sobre tu cuerpo,

en ese momento tu miserable aspecto, exhorta el triunfo

visceral

de la nada en su aposento, ya te lo dijeron, qué

futuro; mas ibas, por aquel entonces, y emulabas rosas sangrantes.



II-.



Empalizadas rotas por el murmullo de la tarde

contrarias costas debilitadas a su sumo sacerdote

reinas de un día acostándose en su matriarcal cenote

habitaban un mundo irreal de día de noche

contenedoras de un depósito cósmico vital

sueñan todavía los hijos del solsticio, primavera

puesta en pie por ladrillos y usureros,

mas te gusta la caricia intermitente de la nada,

su fusil ametrallando puertas evanescentes,

la consagración rebelde de una extinción invalidada,

el sueño que acometen en detrimento cobardes y furcias

de soslayo,

la persiana bajada y el control automático de las emociones,

ese fingimiento y ficción de los números cuando se saltan

los muros de las bibliotecas, asaltando el cielo, con prevención

incurable.

Vuelve a tu puto reino, de escobas y ardientes tizones,

rey de simétrica inseguridad, cómo duermen tus dientes

de tiburón o rosácea carne entre ellos.

Comandas el hálito calcáreo de la saliva impertinente

accediendo del dolor su pestilente caos rojizo

y esas marismas de absorción lenta y patética,

donde se depositan los vellos púbicos de una marea

indigente: mira, tu alma acariciada por susurros y no

por palabras insaciables, actos tras la avenida.

Cristo tiene discípulos, rojos membretes, apneas

y un millón de juguetes para niños hipócritas

que apenas saben mentir de verdad. Tu rosa saciada

castiga los dientes en su territorio invernal, la lasciva

carta emitida por los octogenarios apenas si recibió

respuesta o contestación, el colmo de lo expresado por

hilos de tiniebla. De las noches y playas, de lo lógico

e inexacto, de lo tembloroso como confitura, y el sexo

orinando sobre longevos sillones de cuero embrutecido.

No alcanzan tus monedas, oh Judas tadeo, para admitir

el saldo beneficioso, la contrariedad de tu talento ignorante

de recibos y fraudes; es entonces que el dolor tiene nombre

nombre de lagarto tullido omitiendo el suplicio del sol cenital,

y en los labios, en las avenidas, todavía se calientan

las bujías impenetrables.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Gracias a ti he sabido al fin

que todo es baladí: pureza derruida,

caí, montones de excrementos

tapizando un subsuelo de esqueletos.

Gracias a ti, supe del amargo sabor:

suicida en potencia, nunca me descubrí

sino en la indolencia. Que otros triunfen,

que otros persigan y ganen la gloria, yo,

más humilde seré, sin otro remedio que serlo.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Oh sutil alma de voces ingenuas, infantiles

en largas enumeraciones tu cuerpo sustentado

se ha ido, se esfumó, y percibió la latitud adolescente!

Me exigen tributos los del daño permanente,

las asistidas cuarentenas que emiten ruido en los ojos,

oh, mil estrellas vacías concurren en mi sangre!

Oh alma de voces cándidas, qué podrás saber

de una estrella, de un astro, de una galaxia, tú,

poderosa e innombrable mota de arena en las pupilas!



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BEN. · · 2 comentarios Poesía cartárquica-.
De donde extraen falsos grupos

en las avenidas atrofiadas de pájaros exangües

donde dormitan lenguas mutiladas por los espasmos de una

nariz, invaden la responsabilidad de una axila

en su contraria exposición de imposibilidades lunares.

Me encanta el sonido de las fuentes esenciales

donde se produce la sangre en mitad de la carne,

trituradoras moradoras del siglo sentenciado.

Extirpan de mí las treguas alcanzadas

flotan en el remanso las lenguas invasoras

como pergaminos de sodio blanco o purísimo

con su valentía castrada a ras de suelo.

Me durmieron sus osadías bien administradas

contemplando el resplandor de una molécula intermitente

decidí el fallecimiento de mis hordas

integradas por legítimas almas ofensivas.

Oh, cómo iniciaron el rumbo del navío quisquilloso

la formación de arrecifes insólitos, de espumas blancas

y sangres níveas. Me acojo al sol bendito, por lunas

o cráneos servidos en matorrales sin absenta.





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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Yo quiero ser un hombre mudo, solitario,

de mí mismo muñón cercenado, esqueleto,

anatomía vacua. Yo quiero ser exaltado o

infeccioso, transmitir la rabia, producir

la ira, provocar la lepra, propagar las plagas.

O virulento, falaz, hipócrita,

falso, hasta cuartear, como piel de vaca,

mis emociones y sentimientos.

Y en el cerebro, tan sólo flotando,

la nada-.



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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Ya todo cumplido, y

sin embargo, sin querer

todavía, nada, me halaga

hallarme, como de costumbre,

al lado del camino.

Todo hecho, sí. Todo

resuelto, bienes, haciendas,

patrimonios, oscuras realidades

que, excepto a los hermosos mendigos,

a todos nos acechan (para nada

sirve ser monarca, si nuestro trono,

sobre tinieblas se asienta).

Es por ello que, pese a todo,

la vida me ha resultado más triste

que alegre, menos generosa para

conmigo. Mi realidad ha sido ésta:

ser triste y estar convencido de que

algo mejor habrá en otra.
BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Contra tu pecho

contra mi pecho

no ya un mar, con

sus azules líneas previstas.

No ya un océano

de remisibles impaciencias,

en tu pecho y sobre el mío.

Perdimos los anillos

las secuencias efímeras

de rayos débiles y ofuscados.

Trituramos la imaginación

buscando la memoria del río.

Junto a mi pecho, junto al tuyo,

no ya un río: sólo una luna

con sus viejos testigos-.





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BEN. · · 4 comentarios Poesía cartárquica-.
Soñar sufrir despertar

en el intervalo una nebulosa pensante

en la distancia cien quiebros de ángeles

en las llanuras destruidos quicios elementales

en las avenidas sin cielo címbalos de errática belleza

soñar sufrir despertar

gárgolas insufribles términos de odio

estranguladas arterias y signos de rabia,

actualidad desmedida y conversación oportunista.

Arribo siempre a estrellas adormecidas

a la galaxia lejana que quiso devolverme a mi vida.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Aquí nadie va a ayudarte

no habrá sombras en los sacos

diarios de escoria y malnutrición.

En los lagos de la discordia

todavía se aúnan religiosamente

los discos de la divina celosía

junto a los frascos de colonia impecable.

Ni luces resplandecientes que aborden

temas cruciales, tu vida, la vida, la vida

de los otros. Aquí, sólo existe tu salvación.

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BEN. · · 0 comentarios Poesía cartárquica-.
Destrúyeme, hazlo ahora;

haz un hueco de luz en mi pecho, aurora,

destierra salitres de mi boca, retamas

que titubean en mis labios; hazlo!



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