A ciegas, la vida transcurre en cinco silencios y siete teclas Esc.
No quiero analizarlo, prefiero existir por simple inercia porque una vez dentro del vórtice nada tiene sentido y todo tiene sentido.
Profundas heridas aparecen entre el alfabeto infinito y la maldita verdad solamente confirma que hay una maldición que me alcanzó.
Todo inicia y todo termina.
Trás el paso de un tornado el paisaje cambia pero la esencia sigue siendo la misma. Con más o con menos piedras en el camino un sendero permanece inmutable aunque temporalmente o eternamente me distraigan algunas piedras o ramas en el camino, si es el sendero que he de seguir, por difícil que sea tengo que seguirlo y está demás notar su estado trás el paso del tornado, no importa, aunque importe tengo que ignorar el asunto. Yo me entiendo.
No es la senda que quiero recorrer en realidad y eso lo tengo claro, la senda que quiero recorrer no está al alcance de los tornados, es límpida y fresca, por el que transita la verdad y los datos nuevos que la convierten en intransitable, mi sueño y mis anhelos pasan a un segundo plano y sé vivir con eso, triste, pero lo sé soportar.
¡?¡Cuándo¡?¡¡?¡Dónde¡?¡ perdí la valentía de ir tras mis sueños, siempre, absolutamente siempre he carecido de esa valentía tan necesaria. Tengo mi cobardía y es mi vara y mi callado.
DESIRE SOLE