• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Poesía surrealista-.

22 entradas
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Yo debí de nacer a mazazos.

Mazazos que van y vienen.

Hombres sepultados bajo

grandes nevadas de pies a cabeza.

Hombres insultados que manejan

su coche y pronuncian improperios

en bandejas de plata y porcelana china.

Debieron de darme con el trallazo

de una culata de una escopeta. Tras, tris, algo así.

Y entonces, nací. Bajo múltiples

silencios, decidí meterme. Y escondí

mi voz de sol al viento. Escuché

demasiadas penumbras, vi demasiadas

lluvias, como para permanecer sin olerlas.

Y prorrumpí en abrazos, aplausos sostenidos,

como banderas o estandartes, sucios y embalados.

Así hablaban mis mayores. Mis amigos también:

recelosos de todo, y enquistados en sus corazones.

La palabra necio no me iba mal. Yo nací

a martillazos, como las viejas brujas horizontales.

©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Hay que retorcerse las tripas

en un bello baile de gráciles formas

donde acuden los labios

tan oprimidos como sauces o voces.

En un lodo de impresiones fugitivas

hay que imprimir el fuerte beso de los

árboles sin carcaj

y ese reloj de inveterada presencia

dará su efecto de comunidad indecible.

Un grupo de caracolas transparentes

impulsadas por el aire, cálido y caliente,

impulsadas a los bosques que regurgitan

su número de sacos de alabanza malditas.

Trincheras de furtivas sensaciones

de besos escuchados y abolidos por el viento

de rasurados mitos como escalpelos en el vientre

de cerebros hermafroditas que buscan

su simiente fortalecida.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Alas blandas de mariposa

libélulas en su secuestro asesinadas

espantos de espada o espadachines

indolentes y aterciopelados como

inútil biografía o nata. Naftalina

de los verbos errados, de los conversadores

que acrecientan sus equilibrios

bajo la herradura misteriosa de los párpados.

Sube, asciende, cruje, mis labios impertérritos:
asume tu inutilidad en los besos de la gracia.

La plata sabe a pocilga, a lluvia estancada,

a necedad de labios que oprimen un dedo

con sus tenazas de morfina.

Oh versos delicados que clamáis

venganza desatinos o amores incorruptos

como cuerpos extensos en bahías innecesarias,

prescindid de los labios, las figuras más intensas,

las acacias menos insurgentes, flor silenciosa.

De los brazos sueltan chorros de amor impetuoso

mis lágrimas soñolientas de barro y vapor-.





©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Oh sí acostado de repente

entre la multitud, solitario

entre los más solitarios, con

antiguo desdén militante

todavía entre venas y arterias,

oh sí, cisternas que descargan

como una incineración fortuita.

Vi el azul del día su antigua malformación

el sexo vespertino y la letanía de padecer

con un ombligo

la belleza de repetirse en la distancia.

Oh llámenme loco los inoportunos

que acarician a estas horas un lugar lejano

una simiente ebria de paz, un hogar

acotado con límites y perseverancia, que

yo, iré desmontando mi cancela y mis guardias

salvajes.

Leones practican su osadía en mis terrenos

la luna es una imbécil osamenta que tiene cuernos

y una vaca insufrible viajando entre sus órbitas

descomunales.

Oh sí, llámenme loco y arbitrario los que siempre

arbitran los que planifican su existencia hasta el último

de los detalles, mas yo, humilde hasta por los poros sinuosos,

detestaré siempre no presentarme desnudo en los portales,

fabricaré despojos en los hornos de la desidia.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Qué bello es verte sangrar

de los costados inmensos

y en esa sapiencia de los estambres

escuchar los sonidos ambivalentes

de la náusea. Oh maravillosas frecuencias,

arbitrando mi lasciva fecundación

sobre sótanos abiertos a ojos hirientes.

Pues todo ha terminado, y mi amor

no es más que un sustituto de la vida:

vida muerte muerte vida, en un solo

instante-.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Robustas columnas

atraviesan el campo efímero

mis rotas apologías que sucumben

al frío hibernado, de duración

indeterminada. Son soles negros

que corrompen mi esencia, transmiten

la luz en los bosques del ocaso.

Oh maravillosa luz en mi espacio,

donde estridencias abovedadas ofrecen

su mano monos y orangutanes.

Con sombrías ejecuciones de electrocutados

dedos, de acuáticos cimientos, de umbrosas

liturgias sin calificación eléctrica.

Oh maravillosos dedos que empujáis

vuestras tripas al sexo contiguo, cómo

formáis, en mis intestinos, resuelven

su cosmética de incendiadas rosas.

En mi cuerpo crecen las hormigas,

las hormigas suntuosas

del pasado presente, en cuyo signo

buscas la restauración de tus mitos-.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Aquí todos ríen

ah pero tienen alas

dispersas conjuntadas

esporádicas iniciales

tersas o desnudas

incipientes o escasamente

trabajadas en su ámbito mineral,

las alas destrozan su suspendida mirada

la voz que fabrican con espacios vacíos vitales

los números ejercen su presión de rosa futura

y en los odios enquistados la pasión fortalece los nudos,

vives aquí, donde la disciplina volátil

teje su manto nevoso sobre los nativos del río abandonado,

como en un mundo sin dioses

practicas la vocación diurna de manifestar tu impulso

nieve sobre nieve polvareda sobre polvo de ladrillo

tus alas mienten, son laúdes herméticos

que profesan su amor desnudo a los huesos.

©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Lunas espliego y sol

vaguadas del cielo

esponjas que traga

un agua irremediable

lleva el río su azul delineado

partituras del efímero vestigio

tu amor una forma desaparecida

la impenetrable máscara el recuerdo

la memoria de un ayer despojado

diezmado, su sombría numeración

sin frente.

Luna, espliego y sol,

calientes entre las manos

luminarias absorbentes

donde transcurre la existencia

en tierra difusa o de nadie.

Y en lo fugaz la racional vida

corriente, lo apagado por naturaleza.

Los sueños vibran en su carpeta azul

domesticados por el viento insufrible

que genera un ventilador adormecido

por las bocas recién maquilladas.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Apenas sé

esos nombres mutilados

las orquídeas negras definitivas

los hombros cesantes en la ausencia

de una pierna sin trozo de resguardo

o refugio.

Apenas sé

la lluvia de esos ojos

pozos sagrados

en que estrellas y llantos

mezclan sus agonías varias.

Apenas sé

ni la penuria que existe

que habita un penique duplicado

falseado fraudulento.

No hay nada en la vida

en esta vida de bordes y límites

que acarician sus muslos

hasta doblar el último abismo-.









Periódicos y periódicos

sombras humeantes de un dormitorio

antiguo

donde andaban los radiadores con frío

a qué para qué conservar recuerdos

memorias: obsoletos transeúntes de un paraíso

equivocadamente humano.

©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Iré por caminos

por caminos de piedras erguidas

con sangres remotas

entre las nativas auroras

como notas de una insurgente textura.

Iré por caminos de sangre

piedras conformadas en su redonda partitura

hasta alcanzar la forma de la flor que esculpe

la materia sin pretensión de brazo descuidado.

Daré con las llaves de las piernas

con agua subterráneas

de los sexos de las cigüeñas

donde anidan los vuelos

y las tempestades robustas.

Sin emisión de ruido

cilindros de dual pasión

donde resta la palabra tan hermosa

abandonada a su ecuación misteriosa.

Iré por senderos de gotas sin brazo

con lluvia de tiempos pasados

en la letárgica operación que tamiza

un músculo de bella rectitud-.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Que talen los edificios

con las lenguas sobrantes

de los árboles semblantes

de las atávicas simplezas

de poetastros indóciles.

Que florezcan los labios

en mitad del universo,

donde habitan las flores,

y muere el dúctil convocador

de plasticidades.

Que desuellen los granos

de avena, con útiles de labranza,

con ingentes cánticos

de idiomas contradictorios.

Y quiten las máscaras

a las esfinges selváticas

que inundan mi rostro

de cuando en cuando-.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Virulentos oleajes impregnados

suciedades mustias que invaden

pulmones agrietados por cansancios

multiplicaciones revestidas de asfalto

vientos que emergen de superficies subterráneas

hasta limar el cabello de las vírgenes destruidas

vestales inocentes de tanta belleza inconsecuente

rocíos secundarios que plasman dormitorios rebeldes

donde duermen amantes sin labios que frío tras frío

acuden al hospital de turno a ocupar su silenciosa manta

de urgencias. Un racimo de suculentas granadas escarlatas

donde el reino de los vencidos obtuvo su militar gracia

su absolución terrible de besos duros como la escarcha y el hábito.

Nosotros, los mismos dirigidos al altar, murmuramos la canción

del cansancio, el agotado tránsito de obligaciones perturbadas,

hasta que el silencio domina y ausculta todos los pechos estériles.

La risa duerme y el frío envanece la mejilla dorada

el pecho se ausenta de tomar pastillas decadentes

la perla de los días aumenta su diablura y los termómetros

ocupan su periódica invencibilidad.

Ah hasta aquí llegaron tus hipócritas manías

tus hipopótamos dormidos, los lagartos tendidos

que escapaban a las lagunas fangosas de los cables eléctricos

de tu cabeza con filtros.





©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Entonces, silencio tras silencio,

escuchando el horizonte, fría presencia,

u obstruyendo el completo panorama,

lleno de insectos o alimañas tristes,

derogando el eximio dialecto, el múltiple

pan de los desahuciados y la miseria habitual

de los carceleros presionados. Vacilo,

basculo la orientación dispersa, donde arremeto

con fósiles o flores ambivalentes, de corola funeraria

y tétrica. Tenuemente, labios implantados,

son deseos trastornados, las manos quedan muertas y

yo me exilio, territorio a territorio.

Van cayendo desde el lugar de siempre,

fúnebres mensajes orgías llenas de espanto,

panes disolutos, formaciones geológicas y minerales

descartados en lo plasmático.

Y escucho, de nuevo, el silencio, que apenas

arde. Transito templos nefastos, naves crucificadas,

llamean en mí pétalos de fondo oscuro. Y navego

por altas misiones desencantadas hasta alcanzar

el solitario desdén utópico-.



©
BEN. · · 2 comentarios Poesía surrealista-.
Allí anidó un hueco de luz

permanente ofrenda de barcos encendidos

estalactitas sumergidas en lo amplio

superficie ignorante de sus lascivas manos.

Allí anidaron bocas de azufre

pantalones de seda sombras ajustadas

reticentes comuniones zozobrando

el brazo sobre eternas cremalleras de castigo.

Fue azul la madrugada con su oxígeno

donde habitaba la esperanza dormida

con sus camiones desdentados y profesionales

entonces, la visita de dios no tuvo ocupación

en la tierna memoria secuestrada.

Fue absorbida la primavera con sus años imantados

prefirieron la absorta maleza el cuello mágico de las botellas

el suplicio infantil de los insectos la materia vernácula

o el exigente culo de un vaso siempre dispuesto.

Sacrificio! Opinaban los sacerdotes tercermundistas:

razones de peso, igualitarias formas fecundas,

racimos crepusculares de odios fanáticos y raíces hondas

de suspiros. Sacrificio! Fueron dictando al unísono

sus largas lenguas desempleadas, sus escuetos procesos

racionales. No hubo respuesta,

el hombre obtuvo su semilla de putrefacción,

en lo opinable del mediodía.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Transijo con celestes formas

concedo múltiples desaliños

la reverencia principesca más hostil,

el desacato terciado menos conforme:

agredo, simultáneamente, frondas opulentas

y límites que no me pertenecen.

Vean el contenido de mi espíritu:

formas ausentes, vaivenes ineptos,

sombrías ejecuciones de almas y cuerpos.

Pero no me traduzco, imagino las fábulas

que los demás, se crearán con esto:

infame, dirán, triste, inoportuno,

es igual, la sangre todavía corre.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Con la grasienta cópula

la viril inmovilidad removida

los instintos domeñados

la clandestina absorción

el delito impunemente corregido

la materia vergonzante idealizada

el tamaño exigente de algunas paupérrimas ramas

los órganos enraizados y las pupilas ardidas

como brasas. Así los brazos

sostienen el puño como un corazón disecado.

Como el enésimo golpe de un futuro disuelto.

O como la potencia del agua al estancarse la presa.

Con esa sequía incierta de lo materialmente virgen,

las vestales enardecidas mostrando sus atributos angélicos,

las huestes realistas convulsionando tras los baños esporádicos.

Me golpeas con tu rama de amplia envergadura

los líquenes afean mi estatua de perfecto perfil

mis abrazos son la risa que espera en el anfiteatro

conceder una tregua a la tragedia acometida.

Siento un músculo tensarse

es como el arma de un muro en su distancia

de edificio hermético, cerrado,

cerrarse transmite un hueco de pura galaxia

y los niños saben ya sacudirse los astros que anidan

en su vientre.

Yo sigo en el paseo sigo en el vientre

la ballesta contumaz asume el golpe

tengo la herradura próxima al lenguaje

y la brutalidad inherente a la falacia

me conmueve siendo maníaco desertor.

Con lo que quiero con lo que deseo

con la floración incesante de pequeños guantes de niño

de niña de criatura feliz y arrogante de crepitante músculo

asiduo, de arma naciente en los labios y de albas matemáticas

ondulando la locura.
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Reivindico ante todo el fuego más oculto

la tiniebla insurgente de los cráneos coléricos.

La temibles rodillas de usureros contrariados

por la inútil inutilidad de la moneda ante un muerto

que escupe fuego y habla con la cara redonda

de espanto. Exalto la materia más gozosa, la que compone

mis pies; únicamente su crujido me parece hermoso.

Y a esas familias cotidianas que anidan en su palacio invernal,

les digo, mirad, soy poeta, poeta ebrio de honestidad y desesperación.

Mis cavidades corpóreas asisten al parto

de lo legítimo, no sólo de lo bellamente esporádico

y de lo útil, no sólo de los labios que no han sufrido

el zarpazo interior de un amor descoyuntado.

Reivindico la fuerza y el brazo, la femenina placenta

y el cuerpo desarrollado. También

las lágrimas y el obeso anillo que reúne grasas y llantos.

Reivindico lo oculto y lo ciego, y lo instintivo.







©
BEN. · · 0 comentarios Poesía surrealista-.
Son rostros que van dejando atrás

lágrimas, enfoques, tristezas esparcidas

por pozos insondables de aguas frías

y quietas. Son insomnes peces cuyas

escamas perciben la gélida atmósfera:

trituradas espinas, rancios esqueletos,

racimos impresionistas de bodegones

antiguos. Todo, se deja llevar hacia su fin.

Razones que fueron todo y ahora son nada,

lágrimas envueltas en amonestaciones diversas,

no intentes esto, no lo hagas, rectificaciones

acumuladas que conquistan espacio y peso

en el cuerpo. Demolidas las expansiones hermosas,

de antes de los detalles higiénicos,

de las cinturas abandonadamente ágiles y elásticas.



©
BEN. · · 0 comentarios Poesía de origen oracular-. Poesía surrealista-.
Es febril en su anarquía.

Tristes, los gatos meriendan valentía.

La agonía pretendida salió de sus zarpas

como un dolmen o una odalisca.

Tristes, los ánades fabrican melancolía.

A altas horas de la madrugada, un cansancio

de ideas visita los hornos preferidos de las panaderías.

Tristes, los gatos emulan su cuello impávido, de cisne.

Las merendolas, los altos chopos altivos, de la ribera

y de los ríos que flotan, con sus aguas protegidas.

Tristes, los gatos lloran su próspera mancebía.

Las algarabías y los pescuezos rumiantes

celebran su aproximación a la inmortalidad.

Un cesto de insectos produce la eternidad de una mosca.

El sensato oligarca transmuta los peces en ríos fluviales.

Bajo palio se esconden los rosáceos animales vertebrados.

Tristes, los gallos aúllan tras el graznido del último lagarto.

Las consejeras del alba, apoyan los latidos con grandes alharacas.

Laúdes herméticos forman arrecifes de recuerdos y memorias.

Lúgubres matemáticos asesinan la última posibilidad de los idiomas.

Ahora, los poetas comen del imperio, hay un paseo por las rondas

con macetas de cansancio.

Antes, había muros con polvo blancuzco orinado con leche de galaxias.

Tristes mármoles inundan los armarios con sus muslos y esqueletos de sangre.

Dormitan a la orilla, patos grávidos de atmósferas ideales.

Tristes, las aves mueren para que sus madres les den trocitos de cuarzo y ron.





(Algunos cadáveres murmuran muerte para los urogallos.

La saliva que gastan en meditar junto a la eterna calavera,

les da para dar limosna o propina.

Alguien tan esbelta como usted, no debería pisar

una sola hoja de hierba.

Las tráqueas están para ser solicitadas por correo)



©
BEN. · · 2 comentarios Poesía amorosa-. Poesía surrealista-.
Rey de la angustia,

tu infierno no será en balde,

crepitarán junto a tus alas muertas,

derribadas ansías invencibles,

crepúsculos vívidos de razones desprestigiadas,

operaciones silenciosas de múltiples atuendos:

visitarán tus panteones, las luciérnagas invisibles

y los espacios entre dientes de los anacrónicos moribundos.

Vendrán tras días de lucha,

las serpientes del alba, los combativos músculos

de un depósito incendiado, la fiereza indómita

de un cuerpo doblegado por el cansancio.

Rey de la angustia, tu infierno no será baldío:

vendré con la cara redonda a pacificar tus territorios.

Será tu carne como breve piel exigua,

un tormento de catedrales y una nación dormitorio,

asolarán los contingentes de un millón de supervivientes.

No importa que nadie entienda, tú te comprendes

y te estimas; la sola fuerza de tu brazo irradia aprecio

hacia la vida, aunque, y tal vez por eso, todo sea derrota.

Rey de la angustia, curioso nativo de las horas lascivas,

tu infierno no será en balde!



©
Atrás
Arriba