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Capitulo 5 de la quinta historia de Periódimen.

Tema en 'Fantásticos, C. Ficción, terror, aventura, intriga' comenzado por sergio Bermúdez, 30 de Enero de 2010. Respuestas: 1 | Visitas: 820

  1. sergio Bermúdez

    sergio Bermúdez Poeta que considera el portal su segunda casa

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    CAPITULO 5: LA CAPA DE SANGRE.




    Cuando en las noches dormían las horas, y entre las nieblas se acostaban los días, pues entre ardores lucían las sombras, derramando sus orillas en los fuegos, esos que ardían entre los cielos llenos de sombras. Ya habitaban las oscuridades, cuando se enfurecían los vientos, de los cuales salían Jenópodos, unos caracoles vampiro, que atacaban bajo sus babas, y sacaban sal de su cuerpo, y después calentaban a la victima, para después coser su cerebro, sacarlo de la cabeza, y dejar que su olor, consumiera el resto, para abrir el cadáver, y quitarle la piel, dejando que la rabieta del virus, inspirara la lágrima de un llanto, que era apropiado por los propietarios de las almas, que condenaban sus palabras, para coserlas y dejarlas arder, cultivando el misterio, silenciando a la naturaleza, y abriendo un camino, en el que habitaba una sagrada capa de sangre, en la cual el poder era la máxima expresión de la belleza. Periódimen sabría hacer, que de su voladora imaginación, pudiera obtener la capa de sangre, pues en ella, aunque pareciera todo lo contrario, se uniría todo lo bueno, para ser más potente.

    Kíder el Lunático sabría como impedir que Periódimen sacara su magia, ya que entre las cuevas, y los misterios de las llamas, que se absorbían ellas mismas, produciendo colores violentos, y desnudados ante las palabras, que eran cosidas, y alertaban sobre cada poro de una piel, en la que su esclavitud adornaba los puentes hacía el más allá. Omicaldus era la boca del infierno, pues ya que contenía todo su sabor, que los dientes consumían y dejaban en los labios un ardor de sangre quemada y sacrificada. Los propietarios de los infiernos, y las lágrimas, solían arder bajo el sol de las almas condenadas, y de ser los soplidos, que dejaban a las noches consumidas, y a los días sin ver ni una gota de su original perfume, que era como si los mundos, se alzaran bajo las sombras, y de ellas los orígenes y las rabietas, se destrozaban sus caras, y eran maquilladas entre batallas, refugiadas y sometidas para siempre ser devoradas y llevadas hacía donde los movimientos eran el calor, la locura infernal, la unión de dos mundos, entre los vivos y los muertos, que cristalizaban las penas consagradas, y los ruidos llevados a donde la calma no era ni un silbido.

    Periódimen avanzaba por donde los colores le dejaban animar a sus huellas, pues entre las espadas, y las amenazas de los poderes oscuros, no se sabía ciertamente, si la muerte era el olvido de pensar, que más allá de una mirada, solo podía haber un pensamiento que ocultaba la verdadera historia, de un amanecer, que era el esclavo de una ultima palabra.
     
    #1
    Última modificación: 30 de Enero de 2010
  2. cesarfco.cd

    cesarfco.cd Corrector Corrector/a

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    Interesantes líneas Sergio.

    "Periódimen sabría hacer, que de su voladora imaginación, pudiera obtener la capa de sangre, pues en ella, aunque pareciera todo lo contrario, se uniría todo lo bueno, para ser más potente. "

    Excelente pasaje.
    Gracias por compartir tus líneas.
    Un abrazo.
     
    #2

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