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8 Historia de Periódimen completa. Titulo: Periódimen y la luna de Sumatraliana.

Tema en 'Fantásticos, C. Ficción, terror, aventura, intriga' comenzado por sergio Bermúdez, 20 de Septiembre de 2010. Respuestas: 1 | Visitas: 1018

  1. sergio Bermúdez

    sergio Bermúdez Poeta que considera el portal su segunda casa

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    PERIÓDIMEN Y LA LUNA DE SUMATRALIANA. 8 HISTORIA.




    CAPITULO 1: Al SALIR EL SOL DE LOS CAMPOS DE KIÚNATIOS.

    Al salir el sol de los campos de kiúnatios, que era el ardor de las tierras de Krenkor el talismán del fuego, y de los poderes de Ruetersey, que más allá de los mares de los delfines trompeta, y muchas más criaturas desconocidas, se supo que de los poderes venia lo oculto, pues los poderes de crímenes, y más sensaciones, que experimentaban con la rabia de los gestos de un extraterrestre llamado Alcreger, pues de las bombas de las toneladas de risometría, que eran labios descuartizados con sonrisas macabras, de los defenestrados reinos de Algansía, y más allá de los herederos de Crader el pisa huellas, un duende de las arenas de los desiertos de Ninsonetría, una región con almas llenadas de fuego y luz, y poderes que hacían llegar las rabias de Liposotramía, los pueblos cercanos a los hundimientos enemigos, de las banderas anti demonios, de las orillas de los vampiros crucificados en cruces, bajo testimonios de Ronser Kilokoider, el emperador de los dolores, cuyo nombre era bautizado bajo la sangre derramada de ratones clavados en espadas, y de allí salían arañas roedoras, que disparaban sus venenos hacia la espada sagrada. Personas disecadas, maltratadas y despellejadas de su piel, y en donde los túneles de Gregori el Bello, que era el príncipe de las animaciones de los castillos teatrales, y demás acciones que hacían caer los pelos a los Suterlimentes, que eran grupos de personas analfabetas, que no entendían los mapas de los castillos, y además se disparaba el fuego, a la vez que los Bomber Pitocolíndricos, unos guerreros de Alquimier, llamados así por sus hechicerías, por sus más que acentuados disparos a las lunas de Sumatraliana, una princesa que vivía en los techos del cielo, y allí tenia una luna, la luna Sumatraliana, pues era de todas las que había, la más importante y sagrada y allí acudían los Bomber Pitocolíndricos, con sus armas de altos indicios criminales, y más las huellas de los Linsónotros, unas especies de vidas anti tierra, que volaban por el espacio hasta capturar a la presa de los Derleiters, que eran tribus espaciales, además conocían a Periódimen de verlo por los satélites, y era ahí cuando la princesa Sumatraliana, llego a los pactos de Roonsestrofer, un libro sagrado y llevado a las más altas estanterías de ciudad Dragón, una de las bibliotecas más grandes del universo.



    CAPITULO 2: LAS PATAS DEL DIABLO.



    Entre los ardores de las cenizas de los desiertos, y más allá de los alientos de los sentimientos, que conllevaban los montones de armas que disparaban entre rituales de idiomas desconocidos y sacrificaban a los dolores de las orquestas musicales más traumáticas de la historia. Los Raders Sinteis, que eran mafias del diablo, más un mundo en destrucción. Los objetos de la luna Sumatraliana, donde las coronas decapitadas en tormentas de sangre, en donde los débiles y demás inocencias se destruían en los aires tomados a fuego, y así, entre las vivencias de las carnicerías de asesinatos y en donde la anti piedad hacia rasgar a los mundos, y hechizaba a los truenos, y cortaba las alas a las temperaturas, y poseía a las almas de los muertos, y hacia arder a los túneles llenos de gasolina, que explotaban entre la multitud, haciendo baños de sangre, y más allá de los truenos amenazantes, y de ahí los horrores de las tinieblas, y ahí en donde los vampiros caballo, que eran mitad vampiros y mitad caballos, se llamaban Vampircabalieres, y así trotaban hasta llegar a los silencios nocturnos. Estos vampiros caballo, se parecían a los Centauros, solo que en vez de tener cuerpo humano y patas de caballo, tenían cuerpo de vampiro y patas de caballo. Además eran carnívoros y sangrientos, y mataban a sus victimas con coces golpeando a la victima en la cabeza, y así emanaba mucha sangre, y ellos, sin ninguna piedad se la bebían, y cada vez se hacían más fuertes e imbatibles. La princesa Sumatraliana quería conocer a Periódimen, para acabar contra todo el poder del diablo, aunque Omicaldus estaba vivo y tenía como conquista, convencer al imperio Sumatraliano para quemar a Periódimen en las hogueras de caldos ardientes y con gusanos matados con clavos y fritos por el ardor de los caldos. De pronto una guerra estalló y empezaron a salir gente quemada de las cuevas lunares, poseídos como demonios y así se sabrían entender que las maldiciones existían y que las patas del mismísimo diablo estaban vivas en el retrato de las crueldades fantásticas de sus orígenes más actualizados y violentos.



    CAPITULO 3: EL PUENTE DE SUMATRALIANA.



    Los vampiros de los infiernos, ya buscaban el sol de los ardores de los acertijos de Ander, el duende de los Dermeos, el paso del tiempo, y de las huellas, de las salvajes pisadas, entre los ocultos techos de los Yerais. Los Yerais eran unas especies de monstruos blancos, con espuma en la boca, con manos de sangre. Sus corazones eran el vocabulario de su ritmo sanguíneo, y más allá de los lugares de las rocosas estatuas de los pasa tiempos blindados y llevados al museo de los huertos de la princesa Sumatraliana, y en donde los poderes eran la llave al ritmo de los pasos encharcados entre luces, y más ardores, que penetraban entre las huellas, para más aventuras dispuestas a alcanzar los truenos, y llevarlos hacia el suelo, pues debajo del suelo, se oía los tambores de seres metidos entre la arena caldosa y secuestrada, para hallar el sistema detonante y explosivo de cada voz arrinconada entre las tumbas de piedra, para más tarde llegar a la luz de un sol radiante, y acentuar cada palabra, y llevarla hasta los foros de las bibliotecas de ciudad Dragón. Allí donde el secreto era la cuerda del vocabulario, y en donde cada mirada de los Reyes, era el consuelo de los infieles que caían entre los soplidos de cada enigma sin resolver, era como algo que llevaba a la otra vida, cruzando las fronteras del tiempo, y adentrándose en cada batalla, en las salas, y más allá de cada rincón, en donde siempre se buscaría la hazaña de encontrar el espejo de las imágenes que redondearían los uniformes, para espantar a los malintencionados personajes, que harían entablar conversaciones, hallando el pasado de los estruendos, y llegando a la conclusión, que de los poderes, que de las malas artes, y en donde los cristales rotos, y demás alucinaciones eran el más oculto de los pasadizos hasta llegar a la cripta, en donde los muertos eran enterrados bajo el color de las distintas culturas de las leyes, que simplificaban cada deseo, para entender mejor los momentos, pues las miradas eran el escándalo, el enigma más rocambolesco de esta espectacular cripta, hasta ver como los nominadores eran los perseguidos, y estaban tan cerca de hallar el escándalo, que solo habría una forma de entrar hasta encadenar las pistas para llegar a pisar el gran enigma, encontrando el producto, que llevaría a los más exabrupto, pues lo temible era prolongar la estancia, que alargaría cada destello hasta lo más recóndito de la más alargada insolencia, que haría que todo llegara a la mente de Periódimen, hasta encontrar el gran puente hacia las fronteras más desconocidas y alarmantes, encontrando al puente de Sumatraliana, justo el mismo nombre que la princesa, ya que era suyo y solo podían pasar con el permiso de la cámara más inabordable jamás vista en la apariencia más surrealista y más encallada, pues era tan durísima la cabezonería de esta cámara, que tenías que hacerte una analítica de sangre y llevarla a las fuentes de agua de luna, para saber si eres fiable o no a través de un reconocimiento médico, y si no eras aceptado, te salía una jeringuilla gigante y te pinchaba en el cuello y perdías toda la memoria sin saber quien eres en realidad ni que hacías ahí. Y para recuperar esa memoria deberías ir hasta el brujo Manglatón, que estaba en un bosque oculto por la maleza y en una casa en donde la eminencia hacía dificultoso el camino hasta la curación de esa droga, que causaba grandes dosis de infravaloración del entorno y de su mismo ser que lo convertiría en arrogante consumado.



    CAPITULO 4: LA RABIETA DE MANGLATÓN.



    Los dolores de Aldrerner, el cura Sumatraliano, que hacia de cada circuito una estrella lapidada entre los dolores y la sabía de los huérfanos cuadros, que harían llevar a la misma vela, ha las llamas, que encontraban a los mundos sin aire, sin gotas que levantaran la luz de una risa, más allá de los lugares de los sitios oscuros, y en donde los pisos de los castillos eran tablas giratorias, y las manos se cortaban entre las anchuras, más allá de las palabras, se erguían entre sonidos, y palpados que hacían ceñirse al guión a la pirámide de los Ufalotias, y así encontrando el humo de los aires, para llegar a lo oculto, hasta el más temible gemido de los truenos bajo tierra, y así hallando las tinieblas en la misma leyenda, que estaba escrita bajo la lluvia de los volcanes, de la antigua cámara hasta ver su más irritada locura, más allá de los vientos secos, y de los calabozos, hasta derramarse el liquido de los vasos sanguíneos de los esclavos encontrando los huecos de su entierro, y los fondos de los pozos donde eran enterrados, no había más que esperar hasta el final de un siglo para empezar otro, y llamar al anticuado monje de las paredes de piedra ardiente, hasta verse originado todo de la ráfaga de iluminación de llamadas rodeadas en fuego, los espíritus conversaban en la cima, y así hasta emprender el camino de Manglatón, el único que podía hallar la cura definitiva, y el cuidador de la princesa, y así hasta encontrar el puente de los recuerdos, llamando a los hombros de la serpiente lunar, y en ella se encontraba la lengua de la luna, y allí habitaba el trono de la princesa Sumatraliana, el ojo derecho del espacio, y el espejo de las galaxias, que querían ser como ella, hasta que apareció Omicaldus con su ejercito de Anyeliscos, y alzando las espadas por encima de la cintura, los soldados de la muerte, estaba penetrados por cuerdas esqueléticas, y así hasta devorar sus rayos, y verse entre una estatua legendaria, que era cupido, la estatua del niño del amor, a la vez que le tiraron un Bansayer, un rayo pirotécnico que se estrellaba en los aires y agarraba a las estrellas y de ahí salían anillos diabólicos que se colaban entre las zonas y empezaron a salir los Babinomios, unos vampiros mezclados con sangre, y ardiendo entre sus manos y cayendo entre los puentes, hasta verse cruzados con parientes de los murciélagos, que eran de sangre caliente y desterrando los sanguinarios mundos de ciudad Dragón, la biblioteca Sumatraliana, en donde se hallaba el mensaje que podría salvar a los puentes de Manglatón, y así inspirar la belleza de la princesa en la muerte de su propio padre, pues este estaba sacrificando su significado para invocar a Golfeus, el demonio cómico y travieso, así hasta nadar en las nubes de las llamadas, hasta que Omicaldus ataco a Manglatón y este saco su espada y la presiono hasta desbaratar al aire, y se convirtió en dragón, a la misma vez que los Anyeliscos atacaron con sus espadas y Periódimen consiguió llegar a la sala donde se encontraba Omicaldus y así pudo luchar contra los Anyeliscos.

    Omicaldus: Atacad a Periódimen, yo me ocupare de Manglatón.

    Anyelisco 001: Si, iremos a por el amo.

    La guerra se formó, y las orillas de las calaveras fueron hacia el, la lava se cristalizo entre la rabieta de la sangre subterránea y se apagó el cielo, y se hizo un combustible que ardió entre los apagados suelos de la ley, hasta que los truenos retumbaron , cayeron cristales hacia el suelo, quedaron desorganizados los techos, y se impulsó un horrible sonido que retumbo en el suelo y dañó a los oídos de los Anyeliscos y estos cayeron al suelo descuartizados con puñales clavados en sus pulmones, y así hasta encontrar el terror entre las grietas, y ver los horizontes quemados, las huellas disecadas, las puertas subterráneas carcomidas, la sangre brotando por cada orilla, y sumergiéndose hasta enloquecer a cada pared, y deshacer cada puente, y cortarlo en trozos, hundirlo en la miseria, y salir cuchillos enfilados como flechas recortando cada pared, consumiendo a las velas, hasta derretir la corteza terrestre a la vez que caían meteoritos y el espacio se venia abajo, y cada mundo se descosía, Manglatón estaba furioso y Omicaldus cayo al suelo pues se estaba cayendo el universo a un agujero negro, y después de todo se pudo ver a la orilla de la burbuja de los fanáticos de los pasa tiempos universales, antiguas civilizaciones que desnudaban las esferas, hasta mandar en el tiempo, y caer por las puertas de los túneles negros hasta que se llevo acabo la ráfaga de aire violento que construyo el puente de los infiernos, y salieron mosaicos de fotos cuadriculadas y llenas de pinturas que colonizarían la nueva era Sumatraliana, la era de las torturas desperezadas en sonidos de venas sin sangre, pasando al corazón de los mal olientes Anyeliscos descuartizados en varios disparos que se originaban entre la mente de cada trueno hasta el infinito de las brasas de los murciélagos y así encender el ultimo suspiro hasta la muerte.



    CAPITULO 5: LOS HORIZONTES DE LUCERFATER.



    En los paisaje de los cabellos de los ángeles martirizados por las luchas entre las rabietas de los Hunsair Lakcon Fiter, unos demonios anti silencios, que destronaban las curvas de las rabietas de los túneles, hacia el oscuro tramo del paso hacia la otra etapa, de los lugares hasta la sombra del ardiente aliento, hasta miradas encapuchadas de sangre y así hasta detener el alma endiablada, pues de las atronadoras curvas de los Laider, que eran dioses hasta encontrar el alma del dragón oculto, enmarañado y descuartizado entre los ojos de las derramadas culebras, hasta enloquecer de luchas para arrancar en las orillas del miedo, se podía obtener las orillas de fuego, y así hasta estampar al infierno contra un canto de Aleyias, que eran sonidos de rápida coordinación y se oscurecían entre la soledad de un trueno, y habitaba la realidad, para arrancar las palabras, quemadas y enseñadas entre cada respuesta. El mundo se estaba destruyendo, las realidades se estaban partiendo y las divisiones eran las cabezas hasta el origen de las aventuras, así como si se pudiera atraer hasta el más blindado secreto, se actuaba en la ley desfigurada de los rayos ultra explosivos y Manglatón estaba al tanto de cada desierto de arena, así hasta ver en los mundos las rabias, y devolver los trozos a los aires, y desestabilizar la energía en el punto infinito Sumatraliano, y así se descosía cada vengativa esperanza de resucitar a los Anyeliscos del poder oscuro de Omicaldus, ya que este seguía vivo entre los cuerpos deshidratados de sus demonios, que estaban acurrucados y llevados hasta los puntos de un mapa en explosión, inundando cada panorama de disparos metidos entre las pistolas, y así se haría el llorar de las alibestias, unos animales extraños y perseguidos por los cazadores extraterrestres, y metidos cada vez más en un papel quemado, y fue entonces cuando el aroma de papel quemado despertó a Periódimen y esté salio con su espada y destornilló a un demonio cayendo a los precipicios y haciendo desgarrar al tiempo, quemando las etapas del sueño, y aniquilando a las leyes configuradas de los temperamentos de Omicaldus, pero esté descubrió a un nuevo imperio, que se encontraba en los horizontes de Lucerfater, un dios demoníaco extraterrestre, que se basaba en su peculiar manera de atraer a sus victimas y hacer rajar entre los poderosos poderes de una raja abierta entre las heridas, y así hasta abrir un nuevo obstáculo y encerrar las huellas hasta combatir las ramas de una presión infinita y desgarrar cualquier obstáculo hasta encender las enfermedades híper espaciales que se arremolinaban entre la crueldad de los Diops, unos duendes estrellas que se carbonizaban conforme eran atraídos por los cometas de los motores de agujeros negros, que iban descosiéndose hasta encontrar el mecanismo de los horizontes de Lucerfater.



    CAPITULO 6: LUCERFATER Y EL CRISTAL DE DREMÉTER.




    Cada vez se podía encontrar a la luz de un trueno resbalando entre el horizonte más llevado al fuego, y así hasta estampar en la huella de las oscuras paradas hacia el tren de la muerte, llegando a un sonido que rebotó entre varias miradas que eran poseídas por cada infierno hasta hacerlo de cristal, y hay habitaba un vampiro llamado Dreméter. Dreméter se caracterizaba por sus cabellos dorados, ojos azules, y miradas de belleza, pero por dentro era un asesino, una bestia que si salía de ese cristal haría destrozar cualquier respuesta hacia su ser. Lucerfater era su creador, y estaba seguro de que se podían alinear con el espíritu de Omicaldus, y hacer estallar una guerra que barrería un imperio y haría acoplarse a las bestias más desgarradoras, hasta estallar el fuego en los ojos de Dreméter, así hasta encender cada palabra y desgarrar las frases arrancadas desde el corazón de la gente, y sabía que debería de destruir a la princesa Sumatraliana, pues esta le podía dar el poder de encender el colmillo de dragón que poseía para establecer los signos, y hacerlos arder entre su mandíbula, hasta acoplar su fuerza a su habilidad y derramar su sangre hasta más allá de su encendida mente, que acoplaba hasta la más oriental mirada de desgarrar su más minima vena, para establecer la herida y profundizar su sentimiento de crimen, llevado hasta el ardiente deseo de besar a la princesa Sumatraliana, con el poder de una infinita llama azul y negra, que se iban encendiendo conforme se hacía soplido su creencia, que era habilitada por su poder, por su valentía, por su acción, hasta encontrar el mundo de los muertos, hallando su sangre y llegando a la corte para saber si ese cristal era valido en su nombre, hasta alzarse con la cabeza de la princesa y derretir su piel entre sus ojos, para estampar su ardiente calor entre los horizontes de Lucerfater, para su más honorable reino oscuro, y estampando sus redes por su corazón envenenado por el alma diabólica. Era así como se predisponía a llegar a las ramas de su reinado para convertirse en un Dios y ser el segundo ser más importante de esos horizontes, pero nada más lejos de la realidad, estaba en ese cristal, y debía de absorber el alma, para destronar a su hermano, el príncipe Leskiot, y así su espada terminaría entre los dorados cabellos de su violenta personalidad, que era mezclada con la dulzura de beber sangre, para llegar hasta las más altas esferas donde Gregory el Bello era su primo, que trabajaba en los castillos teatrales, y era así como su inspiración lo llevaría hasta desarmar sus obras, para acompañar a su humor, el más sangriento de sus actos ficticios, para así saber que los letreros eran la personalidad hacia el embrujo, que podría llevar al engaño a la princesa Sumatraliana y así caer en las redes de Omicaldus y sus demás perseguidores. Periódimen se entero de ello y debía avisar a la princesa Sumatraliana, para que no se aprovecharan de ella, para así esconder el deseo de sus palabras más buscadas en las penumbras de su reino.




    [COLOR=fuchsia]CAPITULO 7: [/COLOR][COLOR=#ff6600]PERIÓDIMEN AVISA A LA PRINCESA SUMATRALIANA DEL PELIGRO.[/COLOR]




    La princesa Sumatraliana debía de ser avisada del peligro antes de que el Dios demoniaco extraterrestre llamado Lucerfater y el vampiro que estaba en el cristal llamado Dreméter pudieran hacer algo, debía de avisarla urgentemente, pero se encontró miles de Anyeliscos por el camino, que sacaron sus espadas, y empezaron a luchar, pero Periódimen disparó con una pistola, y empezaron a caer uno a uno, pero había cientos y cientos de Anyeliscos, muchos venían en aviones que se estrellaban en los edificios para que murieran personas, y habían charcos de sangre, y el fuego arrasaba todo, y el cielo estaba rojo, y así se ponía todo del color de un espanto, hasta deshacer a los mares, y convertirlos en acuarios en miniatura, y cabalgar entre cada rápida cabalgada, hasta que los truenos de las fronteras se unieron y los Anyeliscos iban cortando cabezas a los más inocentes, y así hasta que la plaga se hacia extensa, y los niños salía corriendo de sus casas despavoridos, y llegaban sin vida a los brazos de sus madres llorando, y el fuego cada vez se hacía más espantoso, y caían cuerpos de los cielos con señales de maldiciones, y eran cada vez más desoladora la tempestad, empezaron a caer rayos, y Periódimen intentaba salvar a la gente, a la misma vez que Lucerfater estaba llegando a la luna de Sumatraliana y quería cogerla para que Dreméter fuera el nuevo mundo de los malvados, así en su personalidad diabólica, y apareció Omicaldus para lanzarle dardos anti periódico, y llegando hasta sus más cruentas fases, y cogiendo con sus colmillos a niños recién nacidos y estampándolos contra los cristales de las casas, hasta que Periódimen se monto en un Minogatmio y este iba a toda velocidad pisando Anyeliscos, y estos caían entre las brasas de ceniza y se quemaban, e iban con los ojos en blanco como zombies, pero al fin y al cabo morían. La guerra había empezado, y la princesa Sumatraliana estaba apunto de morir, cuando de repente la princesa se tiro de la luna y escapó a la misma vez que Lucerfater le tiro el cristal en el que iba atrapado Dreméter y este iba en dirección ha su cuerpo, pero Periódimen al ver ese cristal le dio un espadazo a la vez que la princesa Sumatraliana dijo:

    [FONT=Times New Roman]Princesa Sumatraliana: ¿Qué has hecho? ¡Lo has liberado![/FONT]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman]Periódimen: ¡Solo te intentaba defender![/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Princesa Sumatraliana: Pues has hecho todo lo contrario, le has dado la libertad y es muy peligroso.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Periódimen: No te preocupes, te ayudare, escóndete detrás de mi, no te alcanzara.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]


    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]De pronto el vampiro Dreméter se presentó y dijo:[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Dreméter: Hola Periódimen, me has liberado, y ahora matare a la princesa Sumatraliana jaja.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Periódimen: Eso lo veremos.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]De pronto los ataques de Dreméter estaban haciendo el caos, empezó a invocar a su dios Lucerfater y este le mando un Yac Putremon, el dolor de los secretos, para extraer de la mente de la princesa Sumatraliana su gran poder, pero Periódimen se abalanzo sobre el, y miles de Anyelicos salieron de sus escondites y esta vez iban armados con metralletas, a la vez que iban con mucha velocidad hasta el.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black] estaba estirada en el suelo, y se iba tirando de los pelos, a la misma vez que se autolesionaba por la fuerza mental de Dreméter, y así hasta encontrar sus secretos, que eran el Yac Putremon, y así bloqueo todas sus respuestas, haciendo salir el calor de su cuerpo, llegando hasta el alma, para arrebatársela, y arder sus ojos para ver la vida de los muertos, pero Periódimen seguía intentándolo, para más tarde quedar inmóvil por los minutos que quedaban parados en la información, y no podía hacer nada para evitarlo, pero saco sus fuerzas de donde podía y se quedo pegado al cuerpo de Dreméter a la misma vez vez que este le iba quitando sus poderes, pero antes de que pudiera hacerle algo, saco una navaja de tinta afilada y se la clavó a Dreméter, a la misma vez que este empezó a chillar y salía sangre de su cuerpo e iba perdiendo fuerza, pero al ver que iba muriéndose apareció Lucerfater, el Dios más grande del universo, además era demoniaco y tenía mucho poder y se fusionó con Dreméter, y este empezó a recuperarse, hasta convertirse en una gran dragón, solo le faltaba quitarle el diente del dragón sagrado a la princesa Sumatraliana para ser inmortal, pero Periódimen saco su espada y empezó a luchar.[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]



    [CENTER][FONT=Times New Roman][SIZE=5][B][COLOR=fuchsia]CAPITULO 8: [/COLOR][/B][B][COLOR=#ff6600]GUERRAS DE DRAGÓN.[/COLOR][/B][/SIZE][/FONT][/CENTER][FONT=Times New Roman]


    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]La guerra estaba servida, y así empezaron a caer garras sobre el suelo, que eran las del Dragón maldito, y miles de criaturas estaban saliendo de su gran cuerpo, hasta que del dolor se arrebataba la prudencia, y los Ninyes, unos pequeños duendes que eran malvados, iban atacando a Periódimen, pero la Princesa Sumatraliana una vez liberada de la tortura Psicológica se disponía a luchar, a la vez que sacó su espada Sumatraliana, y la clavó en la tierra para así hacer caer a los muros terrenales, a la vez que se montaba en un Minogatmio y esté corría a toda velocidad, pues era un mamífero muy atlético, pues tenía una gran potencia, y era su máximo acelerador, y así hasta llegar a la biblioteca de ciudad dragón para coger el libro de Roonsestrofer, que era un libro sagrado, para saber como vencer al Dragón maldito, a la misma vez que miles de Ninyes se montaban en sus mini Minogatmios detrás de ella. Mientras tanto Periódimen seguía luchando contra el dragón maldito. El dragón le dijo que se llamaba Dragofiuter, y que quería destruirlo, y Periódimen saco una pistola llamada Pistógrafer y le apuntó, y empezó a disparar, pero antes de que pudiera hacerlo Dragofiuter le tiro fuego con sangre, pero Periódimen rodó por el suelo esquivando sus ataques, hasta encontrar cada destello de una luz, que encendida daba paso a la realidad más llevadera, hasta cada rincón que era habitado por los Sanetos, que eran unos samuráis que ayudaron a Periódimen y empezaron a luchar contra los Ninyes, pues estos iban muy capacitados en sus mini Minogatmios, hasta querer llegar a la biblioteca de ciudad dragón, a coger ese libro sagrado, para hacer un maleficio contra el dragón, a la vez que Omicaldus iba sentado en un Dermáculo, que era un unicornio con ocho cuernos, y tenía un brinco infernal e iba desbocado hacia Periódimen, pero este le cortó con la espada las patas al Dermáculo y Omicaldus cayo al suelo, a la vez que Periódimen le iba a dar una puñalada, pero el Dragón lo cogio con las alas rápidamente antes de que el impacto hubiera sido feroz y letal. Mientras tanto la Princesa Sumatraliana estaba montada en su Minogatmio, a la vez que los Ninyes la perseguían detrás, pero de pronto los Sanetos le ayudaron y empezaron a pelear contra los Ninyes.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black] quedo sola en ese momento, hasta que en una esquina apareció Alcreger y la detuvo. Alcreger era un extraterrestre malvado, y le dijo:[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: Te voy a llevar a mi mundo y después seré el extraterrestre más poderoso del universo jajaja.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La Princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black] intento huir, pero Alcreger se multiplicaba por todos los rincones, y se disparaba de un lado para otro como si fuera una bala silenciosa, que quedaba armada y llevada hasta la más ardiente luz de un crimen que quería cometer.[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger se puso en el centro de ese territorio y le dijo:[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: En realidad todos queremos tu poder, lo sabes, y no lo niegues.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black]: Pues no lo vais a conseguir, porque os daré un carpetazo.[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: En realidad dirás un librazo.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black]: ¿A que te refieres?[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: ¿Puede ser el Roonsestrofer?[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black]: ¿Es que lo tienes tú? ¿Cómo lo has cogido si no sabías de su existencia?[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: Yo soy un extraterrestre muy inteligente, ¿o no lo sabes aun princesa?[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black]: ¡Dámelo ahora mismo![/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: Te lo daré si matas a Periódimen, ese maldito hombre periódico, siempre esta metido en todo.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [SIZE=3][FONT=Times New Roman][COLOR=black]La princesa Sumatraliana[/COLOR][COLOR=black]: A el no le haré daño.[/COLOR][/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger: O que conmovedor, me haces llorar.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger de pronto cogio a la princesa, y le puso un pañuelo verde aceitoso en la boca y esta se quedo dormida por el efecto del aroma.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger solo la quería para el solo, pues era muy egoísta.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]De pronto apareció Periódimen y Alcreger se monto en su nave con la princesa, y despegó, a la misma vez que Periódimen se puso su traje de información y se montó en su avión llamado Avionpérimen, y fue detrás de el, a la vez que el dragofiuter los perseguía, y los Sanetos empezaron a montarse en sus aviones de guerra, y empezaron a disparar contra la nave de Alcreger, pero este lanzaba grandes misiles, y descosía la atmósfera, hasta cabalgar más allá de cada rincón por los aires, su destino era la galaxia de Londer Beiter, pero antes de que pudiera hacer algo, Dragofiuter le golpeo en el cristal, pero Alcreger le disparó con misiles que golpeaban en el gran cuerpo del monstruo, ya que cada uno iba a sus intereses, pero Periódimen se tiro en un paracaídas de prensa y se metió por la ventana, pero Alcreger empezó a golpearle con sus tentáculos alienígenas, y el avión estaba perdiendo el control, justo cuando el humo empezó a invadir cada lugar, y se iban a estrellar, cuando sonaron unos botones de incendio, y las alarmas estaban siendo cada vez más alarmantes, a esa misma vez Periódimen cogio a la princesa y se tiro de la nave, pero Alcreger disparo con su pistola y le dio a la princesa en su barriga. [/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Periódimen gritó: ¡Nooooooooooooooooooo, le ha dadooooooooooooooo![/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Alcreger se tiro del avión en paracaídas y cayo con el Roonsestrofer, aunque el no sabia utilizarlo hizo todo lo contrario a lo que quería cuando pronuncio sus palabras ante su desconocimiento, y el libro empezó a consumirse, a la vez que todos los que querían destruir a la princesa Sumatraliana empezaron a fundirse, aunque solo Omicaldus escapo de ello, pues su sangre era un escudo ante las maldiciones y se fue corriendo en un Minogatmio a toda velocidad desapareciendo del territorio y escondiéndose de esa maldición. Alcreger exploto y empezaron a salir charcas verdosas, a la misma vez que el dragón quedo hecho cenizas y explotó en llamas de fuego. Los Ninyes huyeron saliendo corriendo, a la misma vez que los Sanetos les tiraban espadas, e iban cayendo.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Pero lo más triste de todo es que la princesa Sumatraliana estaba herida grave por el disparo de Alcreger, y nadie era muy optimista para su recuperación. [/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman]

    [COLOR=black][SIZE=3][FONT=Times New Roman]Periódimen la llevó a la luna de Sumatraliana donde su familia le hizo una curación de hierbas Sumatralianas, y justo cuando parecía que iba a morir, abrió los ojos y besó a Periódimen, y le regalo una corona para que siempre la recordara, e incluso quería casarse con el, pues en realidad estaban muy enamorados, solo que su amor había sido oculto para evitar que los poderes de los dos fueran robados, y eso hubiese sido el final de Periódimen, ya que mezclar espacio con poderes de tierra, era una mezcla peligrosa, pues eso hubiera hecho que los malvados se apoderaran de cada virtud de ambos para hacerse más poderosos y eternos, aunque ellos no sabían que Omicaldus había sobrevivido entre la lucha de las guerras de Dragón.[/FONT][/SIZE][FONT=Times New Roman][/font][/COLOR][FONT=Times New Roman][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font]
     
    #1
    Última modificación: 20 de Septiembre de 2010
  2. keira

    keira Poeta recién llegado

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    wow. me encanto se ve que tienes un gran don amigo. y me encanta esas historia la verdad me atrapo yo tambien quiero estas en esa historia jeje.eres un gran escritor, debes estar olrgulloso por lo que eres y tienes. no bajes los brazos porque se que puedes lograr ese sueño que te atormenta. fue muy linda la historia para que sea solo una imaginacion. la lei un poco rapido... bue demasiado para mi gusto pero me encanto.... sergio se que puedes lograr eso y mucho mas no te conozco lo bastante pero para mi parecer eres una gran persona. keira:estefania.
     
    #2

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