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Tema: El soneto (aportación teórica)

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    Predeterminado El soneto (aportación teórica)

    El soneto.

    1. Definición.

    Se llama soneto a una composición poética de origen italiano que consta de catorce versos de arte mayor distribuidos, por este orden, en dos cuartetos seguidos de dos tercetos. Todos los versos riman en forma consonante perfecta, y las rimas se organizan según las maneras o regímenes que se describen más adelante en el epígrafe 3.

    2. Reseña histórica.

    Según Rudolph Baehr, el soneto se introduce en España en el siglo XV por mano del Marqués de Santillana en su colección de 42 sonetos fechos al itálico modo, quien usa sistemáticamente la métrica del endecasílabo pero, a diferencia de Petrarca y sus epígonos italianos, que se habían inclinado, en la rima de los cuartetos por el esquema abrazado (ABBA ABBA), el marqués usa por el contrario el esquema cruzado (ABAB ABAB). Sin embargo el antecedente del de Santillana no hace fortuna durante el siglo XV, y hay que aguardar, ya en el siglo XVI, a Boscán y Garcilaso, que son los que realmente arraigan el soneto en España, especialmente el último, por su reconocida autoridad poética.

    El soneto se cultivó ya intensamente en el XVI por los poetas de tendencia italianizante, destacando por su “calidad, cantidad e influjo” Sa de Miranda, Gutierre de Cetina, Baltasar del Alcazar y sobre todo Fernando de Herrera.

    En el siglo XVII el soneto “inunda” de lado a lado la poesía española: Tan solo Lope de Vega escribió unos tres mil, pero su uso es absolutamente general: Góngora, Cervantes, Quevedo, Villamediana y Calderón entre muchos otros destacan entre sus asiduos cultivadores. Sin embargo en el siglo XVIII empieza su decadencia a favor de otras nuevas formas poéticas en arte mayor que se van poniendo de moda: idilios, anacreónticas, silvas y romances. A principio del XIX el soneto repunta algo con Arriaza, Nicasio Gallego, José María Heredia y Alberto Lista. El romanticismo, no obstante, presta poca atención al soneto, pero aún se pueden citar sendas series de Zorrilla y de Nuñez de Arce.

    Luego, tras dos siglos de retroceso, “el soneto entra de nuevo en un gran florecimiento entre los poetas modernistas de Hispanoamérica y España. El impulso decisivo partió de los parnasianos y simbolistas franceses, en especial de Baudelaire y Verlaine.” Modernistas como Salvador Rueda, Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Antonio Machado, Reyes, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y otros destacan entre sus cultivadores.

    Este nuevo florecimiento del soneto continúa en la poesía contemporánea de habla española. Lo adopta la generación del 27, que como es sabido se organiza alrededor del tercer centenario de Góngora, y se extiende hasta el punto de que “apenas hay un poeta español e hispanoamericano del siglo XX que no haya usado esta forma poética; no hay que citar ejemplos”.

    3. Aspectos formales.

    Se describen aquí los rasgos formales del soneto clásico en sentido estricto. En el epígrafe 4 se verán excepciones y variantes de estos aspectos formales.

    3.1. Métrica y rítmica.

    El soneto clásico utiliza en la inmensa mayoría de los casos versos endecasílabos (de 11 sílabas rítmicas) y en mucha menor proporción versos alejandrinos (14 s.r. = 7 + 7). En la cuenta de sílabas de estos versos de arte mayor influyen tanto aspectos fonéticos, como licencias métricas (sinéresis, diéresis, hiato, sinalefa, etc.) y situación de los acentos principales. No es cuestión, en esta aportación teórica, de repetir lo que ya figura en el “Taller del Endecasílabo” en este mismo Foro, a donde remito al que quiera leerlo o repasarlo.

    Lo más normal es que un soneto en endecasílabos utilice versos de esquemas rítmicos diferentes: melódicos, enfáticos, heroicos, sáficos, etc., es decir, que sea polirítmico. Y es el arte del poeta el que en cada momento elegirá los tipos rítmicos adecuados para combinar en un soneto. Para los que no sean especialmente diestros y con experiencia en el uso del endecasílabo estimo que son desaconsejables los endecasílabos de gaita gallega, que en todo caso , si han de ser usados, deberían serlo en exclusiva, sin combinarlos con otros.

    3.2. Rima.

    La rima de los versos de un soneto clásico o, simplemente, soneto ha de ser consonante perfecta.

    Por consonancia perfecta se debe entender la igualdad fonética exacta y completa de vocales y consonantes a partir de la última vocal acentuada del verso, inclusive.

    Ejemplos:

    Terminación llana: fresa rima con obesa, pero no rima con cabeza, ni con mesas, ni con vela.
    Terminación aguda: flor rima con resplandor, pero no con balcón, ni con remar.
    Terminación esdrújula: diabólico rima con católico, pero no con sinfónico, ni con metabólicos, ni con abanico.

    Se pueden asimilar en rima consonante b y v, pero no c o z con s ni ll con y, como no sea en poesía en que se pretenda incluir efectos folklóricos.

    En el soneto, en lo referente a los esquemas de rima, cabe distinguir dos partes.

    3.2.1. Rima de los cuartetos. En la rima de los cuartetos los ocho versos han de tener dos rimas consonantes distintas y bien contrastadas (por ejemplo, en ningún caso deben las dos rimas consonantes de los cuartetos rimar a su vez entre sí en asonante; no valdrían por ejemplo los casos A = -era y B = -esa ni A = -orte y B = -oje). Una vez elegidas ambas rimas consonantes A y B el esquema de organización de las rimas mayoritario con mucha diferencia es el de rima abrazada: ABBA ABBA. Se admite también como correcta aunque “con apellido”, como veremos más adelante, la rima cruzada: ABAB ABAB. Cualquier otro régimen de rima de los cuartetos no es propio del soneto clásico y devalúa su calidad.

    3.2.2. Rima de los tercetos. En la rima de los dos tercetos hay mucha más libertad que en la de los cuartetos, vale cualquier esquema con tal de guardar las normas siguientes:
    a) Todo verso de los seis que componen los tercetos debe rimar de forma consonante perfecta al menos con otro del grupo. No se admiten versos sin rima o blancos.b) Al menos un verso del primer terceto ha de rimar con otro del segundo. Es necesario, pues, enlazar entre sí los tercetos.
    c) En la secuencia de los seis versos no ha de figurar seguida tres veces o más la misma rima.
    d) Las rimas que se utilicen (dos o tres) han de contrastar bien unas con respecto a las otras. No se permite que dos rimas consonantes distintas rimen a su vez en asonante.

    Por lo demás en los tercetos de los sonetos se suelen usar:

    a) Dos rimas: En ese caso el esquema más habitual, con mucha diferencia sobre los demás, es el de tercetos doblemente encadenados: CDC DCD. Pero también son posibles otros como: CDD CDD o CDC CDC, etc.
    b) Tres rimas: Y también en este caso lo más clásico es CDE CDE, pero caben muchos otros: CDE EDC, CDE CED, CDE DCE, etc.

    3.3. Redacción del soneto.

    El soneto es una composición relativamente breve - 14 versos, 154 sílabas métricas. En tan corto espacio es necesario desarrollar un tema lírico, irónico, satírico, etc. Debe en primer lugar exponerse, suscitarse el tema con unas breves pinceladas sugerentes, acertadas, bien dirigidas; esto suele hacerse normalmente en los cuartetos, reservándose los tercetos para deducir conclusiones y conducir el tema a la sentencia final (últimos versos), que debe ser muy efectista e impactante porque de ella depende la mayor parte del éxito de un soneto.

    Ni que decir tiene que con tanta tarea a comprimir en tan breve espacio el estilo de escritura ha de ser muy conciso, evitando palabras innecesarias que puedan darse por sobreentendidas: pronombres implícitos en las formas verbales utilizadas, adjetivos excesivos, formas rebuscadas o ampulosas, muletillas, expresiones tópicas. El buen sonetista debe ser conceptista, escueto, moderado en la expresión.

    Sería muy largo de desarrollar en ejemplos esto que digo. Solo pondré uno:

    como tú me dijiste cuando nos vimos -> como dijiste cuando nos vimos.

    Todas estas observaciones y consejos deben tomarse como orientaciones generales que en un momento dado el artista puede no tener en cuenta, para conseguir un determinado efecto estético: énfasis, colorismo culterano o cualquier otro.

    En este apartado nos vamos a referir a todos los estilos derivados del soneto clásico que ya no forman parte de la línea principal del mismo aún cuando en ciertos casos pudieran superarle en dificultad o valor artístico, y en otros representen formas devaluadas del soneto. Sigo en este epígrafe las definiciones del “Diccionario de métrica española” de José Domínguez Caparrós, con adiciones mías.

    En el epígrafe 5 se consignarán ejemplos de cada tipo.

    4.1. Con complementos o dificultades añadidas.

    Vamos a señalar aquí formas de soneto que o bien añaden material complementario al mismo o bien introducen efectos estéticos o condiciones que añaden mayor dificultad a su ya de por sí dificultosa composición.

    4.1.1. Soneto con estrambote o caudato.

    El estrambote o estribote es una coda o añadido al final del soneto que da un giro, generalmente gracioso, al remate de aquel o expresa una moraleja. Se da sobre todo en poesía bufa o satírica. Es relativamente escaso en la práctica magistral, en la que no se conocen más que varios centenares de casos.

    En la versión más conocida el estrambote es un conjunto de tres versos, el primero de los cuales, heptasílabo (7 s.r.) hereda la rima del último verso del soneto y es seguido de dos versos endecasílabos formando pareado con nueva rima. Es el caso del estrambote de Al túmulo de Felipe II de Miguel de Cervantes.

    No obstante, existen otros tipos de estrambote: con los tres versos endecasílabos y rima igual a la descrita; formado por solo un pareado endecasílabo;
    o bien formado por varios estrambotes como el antes descrito, encadenados entre sí en la forma ABBA ABBA CDC DCD / dEE eFF fGG etc.

    4.1.2. Soneto acróstico.

    Son aquellos en los que las letras iniciales de cada verso forman una frase relativa al tema del soneto o el nombre de persona o personas a quienes se dedica.

    4.1.3. Soneto con cola.

    Soneto en que cada dos versos se añade uno suplementario quebrado de cuatro o cinco sílabas.

    4.1.4. Soneto continuo.

    Aquel cuyos tercetos guardan las mismas rimas consonantes de los cuartetos.

    4.1.5. Soneto doblado o doble.

    Soneto en que se introducen versos quebrados: dos en cada uno de los cuartetos y uno en cada terceto. Los versos quebrados riman con los enteros.

    4.1.6. Soneto con eco.

    Aquel en que la palabra final repite parte de la palabra que le antecede.

    4.1.7. Soneto encadenado.

    Soneto en que, a partir del segundo verso, la palabra que inicia cada verso rima en consonante con la final del verso anterior.

    4.1.8. Soneto con repetición.

    Aquel en que cada verso se inicia con la misma palabra con que terminó el verso anterior.

    4.1.9. Soneto retrógrado.

    Soneto que guarda forma y sentido de soneto leído (por palabras enteras) tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda.


    4.2. Con diferencias de estilo.

    Recojo aquí ciertas variantes de sonetos, tan clásicas como el soneto descrito como variante principal en esta teoría, pero que tienen alguna peculiaridad que las aparta de aquella. Es el caso de:

    4.2.1. Soneto terciado.

    Se diferencia del de la variante principal en el régimen de la rima de los cuartetos. En aquella, como recordamos, el régimen de rima de los cuartetos era abrazado ABBA ABBA; en el soneto terciado el régimen de rima de los cuartetos es cruzado ABAB ABAB. Cabe comentar que en clasicismo no le gana el tradicional, ya que los primeros sonetos en castellano, compuestos por el Marqués de Santillana (fechos al itálico modo) en el siglo XV eran precisamente de este tipo, como ya se ha dicho.

    4.2.2. Soneto inglés.

    El soneto inglés, llamado también soneto isabelino por haberse originado durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, tiene la siguiente estructura de rimas: ABAB CDCD EFEF GG, esto es, se compone de tres serventesios y un pareado.
    Henry Howard, conde de Surrey, inició la transformación de la estructura tradicional del soneto, heredada de Petrarca, preparando la aparición del llamado soneto inglés, cuyo representante principal fue William Shakespeare. En castellano se ha usado poco hasta que, ya en pleno siglo XX, Jorge Luis Borges, de gustos muy anglosajones como es sabido, compuso buen número de sonetos en este estilo.

    4.2.3. Soneto alejandrino.

    Soneto formado enteramente por versos alejandrinos. El verso alejandrino, de 14 sílabas rítmicas, es de los llamados versos compuestos ya que una cesura central intensa lo divide en dos versos heptasílabos (hemistiquios). La cesura central impide la sinalefa entre final del primer hemistiquio y principio del segundo, si en ellos hubiera vocales. Por otra parte tanto al segundo hemistiquio como al primero les son de aplicación obligada las reglas de finales agudos y esdrújulos que ya conocemos para finales de versos normales, cosa que el principiante suele desconocer.
    Los sonetos en versos alejandrinos fueron muy del gusto de parnasianos y modernistas a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en que este tipo de soneto cobró bastante auge.

    4.2.4. Soneto pareado.

    Soneto en que la rima de los cuartetos se organiza en pareados, y en los tercetos también aparecen pareados. Su esquema de rimas podría ser el siguiente:

    AABB AABB CCD EED.

    4.2.5. Soneto polimétrico o con pies quebrados.

    Es un soneto en que métricamente se sustituyen según arte del poeta algunos versos endecasílabos (a veces también alejandrinos) por otros cortos, generalmente heptasílabos.

    4.3. Con peculiaridades extravagantes.

    Sitúo aquí algunos tipos de soneto cuyo rasgo distintivo, peculiaridad o dificultad no aparecen como muy justificados. Algunos de ellos según opiniones podían pasar al apartado 4.1. Son por ejemplo los siguientes:

    4.3.1. Sonetos bilingüe o trilíngüe.

    Son aquellos que tienen sentido y se pueden entender directamente en dos o tres idiomas, respectivamente.

    4.3.2. Soneto invertido.

    Soneto en que los tercetos figuran antes que los cuartetos.

    4.3.3. Soneto machihembrado.

    Soneto en cuya rima se utilizan alternativamente palabras de género masculino y femenino.

    4.3.4. Soneto de trece versos.

    Soneto en que se ha prescindido del último verso.

    4.4. Sonetos devaluados.

    Aquí vamos a ver algunos tipos de sonetos en que se han relajado las normas estrictas señaladas al principio de esta teoría, prescindiendo o eludiendo alguna dificultad de las inherentes al soneto clásico. Por esa razón no se les puede considerar sonetos en toda su entereza y, aparte de los valores líricos que pudieran tener, formalmente son composiciones de menor valor.

    4.4.1. Soneto de cuartetos independientes.

    Es una composición en que las rimas del segundo cuarteto son diferentes de las del primero. Se rompe así el enlace de rima entre los cuartetos (que es una de las dificultades evidentes del soneto) y quedan de esta manera: ABBA CDDC o bien ABAB CDCD.

    4.4.2. Soneto asonante.

    Aquí la rima consonante perfecta que exige el soneto se sustituye por la asonante, que pide tan solo igualdad de las vocales, y no de las consonantes, desde la última acentuada. Esto trivializa la rima y puede ser un buen recurso para quienes tienen dificultades para lograr la rima consonante.

    4.4.3. Soneto sin rima o soneto blanco.

    Este caso es más drástico aún: Se trata de un soneto formado enteramente por versos blancos. Se prescinde por completo de cualquier tipo de rima, aunque se mantiene la métrica.

    4.5. Variantes del soneto en arte menor.

    Por cuanto la versificación en arte menor es más simple que la de arte mayor (téngase en cuenta que la métrica del arte menor es meramente silábica, y la del arte mayor silabotónica, es decir en la segunda además de las sílabas cuenta la posición de los acentos, y en la primera prácticamente no) las variantes en arte menor del soneto pueden considerarse también variantes devaluadas de aquel. Las principales son:

    4.5.1. El sonetillo.

    Se llama así a cualquier soneto hecho enteramente con versos de arte menor (3 a 8 sílabas), siendo el más practicado el de versos octosílabos.

    4.5.2. Soneto septenario.

    Es una variante del sonetillo con versos de siete sílabas. El nombre es de origen italiano, pero se ha practicado poco en español.

    [CONTINUARÁ]

    5. Ejemplos.

    Mediante los ejemplos se pretenden ilustrar los distintos tipos de sonetos a que se ha hecho alusión en la teoría que precede. Los dividimos en antiguos (siglos XV a XVIII) y modernos (siglos XIX a XXI).

    5.1. Antiguos.

    1. Empezamos por uno de los primeros sonetos escritos en castellano por el Marqués de Santillana en el siglo XV, correspondiente a su serie 42 sonetos fechos al itálico modo. Una de las características a resaltar es el régimen cruzado de las rimas de los cuartetos en la forma ABAB ABAB, y el completo ABAB ABAB CDC DCD:

    Quando yo veo la gentil criatura
    quel çielo, acorde con naturaleza,
    formaron, loo mi buena ventura,
    el punto e ora que tanta belleça

    me demostraron, e su hermosura
    ca solo de loar es la pureça;
    mas luego torno con egual tristura
    e plango e quexome de su crueça.

    Ca non fue tanta la del mal Thereo,
    nin fizo la de Achilla e de Photino,
    falsos ministros de ti, Tholomeo.

    Asy que lloro mi serviçio indino
    e la mi loca fiebre, pues que veo
    e me fallo cansado e peregrino.


    Marqués de Santillana (MEQ)

    2. Soneto del siglo XVI, con estructura completamente clásica: endecasílabos polimétricos de tipos A y B, y régimen de rimas ABBA ABBA CDE DCE:

    En tanto que de rosa y de azucena
    se muestra la color en vuestro gesto,
    y que vuestro mirar ardiente, honesto,
    con clara luz la tempestad serena;

    y en tanto que el cabello, que en la vena
    del oro se escogió, con vuelo presto
    por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
    el viento mueve, esparze y desordena:

    coged de vuestra alegre primavera
    el dulce fruto antes que el tiempo ayrado
    cubra de nieve la hermosa cumbre.

    Marchitará la rosa el viento helado,
    todo lo mudará la edad ligera
    por no hazer mudanza en su costumbre.


    Garcilaso de la Vega (MEQ)

    3. Soneto del siglo XVII, de una gran intensidad lírica, forma métrica totalmente clásica combinando endecasílabos “a maoiri” con otros “a minori” , cuartetos abrazados y tercetos doblemente encadenados: ABBA ABBA CDC DCD.

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra que me llevare el blanco día,
    y podrá desatar esta alma mía
    hora a su afán ansioso lisonjera;

    mas no de esotra parte en la ribera
    dejará la memoria, en donde ardía;
    nadar sabe mi llama el agua fría,
    y perder el respeto a ley severa.

    Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
    venas que humor a tanto fuego han dado,
    médulas que han gloriosamente ardido;

    su cuerpo dejarán, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrá sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado.


    Francisco de Quevedo y Villegas (MEQ)

    5.2. Modernos (finales del XIX, y XX )

    1. Modernismo. El soneto se hace formalmente audaz y temáticamente cotidiano. No obstante, el aquí transcrito aún guarda las formas clásicas intactas. En la métrica abundan los endecasílabos sáficos y el régimen de rimas es de cuartetos abrazados y tercetos encadenados: ABBA ABBA CDC DCD.

    El cohete

    Lanzóse audaz a la extensión sombría
    y era al hender el céfiro sonante,
    un surtidor de fuego palpitante
    que en las ondas del aire se envolvía.

    Viva su luz como la luz del día,
    resplandeció en los cielos fulgurante
    cuando la Luna en el azul radiante
    como rosa de nieve se entreabría.

    Perdióse luego su esplendor rojizo;
    siguió fugaz cual raudo meteoro
    y al fin surgió como candente rizo.

    Paró de pronto su silbar sonoro;
    y tronando potente, se deshizo
    en un raudal de lágrimas de oro.

    Salvador Rueda (1857-1933) (1000MP)

    2. Generación del 27. Convocada alrededor de la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Góngora, en 1927, la generación del 27 adopta las formas clásicas renovándolas `profundamente en formas y temas. El siguiente soneto adopta la métrica del alejandrino, la modalidad cruzada en la rima de los cuartetos y tres rimas en los tercetos, de acuerdo con el siguiente esquema: ABAB ABAB CCD EED.

    A un capitán de navío

    Sobre tu nave – un plinto verde de algas marinas,
    de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar -,
    capitán de los vientos y de las golondrinas,
    fuiste condecorado por un golpe de mar.

    Por ti los litorales de frentes serpentinas
    desenrollan al paso de tu arado un cantar:
    - Marinero, hombre libre, que las mares declinas
    dinos los radiogramas de tu Estrella Polar.

    Buen marinero, hijo de los llantos del norte,
    limón del mediodía, bandera de la corte
    espumosa del agua, cazador de sirenas;

    todos los litorales amarrados del mundo,
    pedimos que nos lleves en el surco profundo
    de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.


    Rafael Alberti (1000MP)

    3. Generación del 36. Miguel Hernández que se formó con las lecturas de poesía clásica que le brindaba la biblioteca de su amigo y mecenas Ramón Sijé, y prácticamente autodidacta, compuso sonetos tan antológicos como éste, de métrica polirítmica y esquema clásico de rimas: ABBA ABBA CDE CDE.

    Como el toro he nacido para el luto
    y el dolor, como el toro estoy marcado
    por un hierro infernal en el costado
    y por varón en la ingle con un fruto.

    Como el toro lo encuentra diminuto
    todo mi corazón desmesurado,
    y del rostro del beso enamorado,
    como el toro a tu amor se lo disputo.

    Como el toro me crezco en el castigo,
    la lengua en corazón tengo bañada
    y llevo al cuello un vendaval sonoro.

    Como el toro te sigo y te persigo,
    y dejas mi deseo en una espada
    como el toro burlado, como el toro.


    Miguel Hernández (1910-1942) (Obras completas)

    4. Posguerra española. Escojo un soneto de uno de los poetas más hondos de este periodo Blas de Otero (nacido en Bilbao en 1916). Se trata del poema Basta (de “neo místico” lo calificaría yo), incluido en su poemario Ancía, publicado en 1958. Formalmente es un recio exponente de soneto clásico, de léxico nada trivial, métrica endecasilábica con abundancia de formas sáficas, encabalgamientos y rima de esquema: ABBA ABBA CCD EED.

    Basta

    Imaginé mi horror por un momento
    que Dios, el solo vivo, no existiera,
    o que, existiendo, sólo consistiera
    en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento.

    Y que la muerte, oh estremecimiento,
    fuese el hueco sin luz de una escalera,
    un colosal vacío que se hundiera
    en un silencio desolado, liento.

    Entonces ¿para qué vivir, oh hijos
    de madre, a qué vidrieras, crucifijos
    y todo lo demás? Basta la muerte.

    Basta. Termina, oh Dios, de malmatarnos.
    O si no, déjanos precipitarnos
    sobre Ti – ronco río que revierte.


    Blas de Otero Ancía 5ª edición 1978 Colección VISOR de Poesía.

    5. América insurgente. Para finalizar las muestras de sonetos puros, sin apellidos, traigo aquí un soneto comprometido con las revoluciones americanas que da la réplica en el tiempo al célebre Caupolicán de Rubén Darío. Como aquel está medido en versos alejandrinos y su esquema de rimas es clásico: ABBA ABBA CCD EED.

    Responso a Che Guevara con la voz de Darío

    Es algo formidable que vio la vieja raza
    RUBÉN DARÍO

    Un grito de esperanza unió a América entera
    cuando asomó su rifle por los cañaverales
    enseñando el camino del fuego a sus leales.
    Pero el fuego abatió su sangre guerrillera.

    Ya se sentían libres la plata perulera,
    el estaño bolívar, los ríos más caudales
    la caña hirsuta, el crudo café, los arenales
    alzados en guerrilla detrás de su bandera.

    Y el héroe anduvo, anduvo bajo soles de plomo
    por las ciénagas turbias, sobre el arisco lomo
    del Ande poderoso que manda el huracán.

    Recíbanle la noche, la selva resonante,
    el ventisquero helado, el cóndor vigilante,
    que velaron al cíclope tata Caupolicán.


    Gregorio San Juan (1928) (1000MP)

    5.3. Ejemplos de sonetos “con apellidos”.
    5.3.1. Con complementos o dificultades añadidas.
    5.3.1.1. Soneto con estrambote o caudato.


    El más conocido es el soneto de Miguel de Cervantes que sigue

    Al túmulo de Felipe II

    Voto a Dios que me espanta esta grandeza
    y que diera un doblón por describilla,
    porque ¿a quién no suspende y maravilla
    esta máquina insigne, esta riqueza?

    Por Jesucristo vivo, cada pieza
    vale más de un millón, y que es mancilla
    que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!
    Roma triunfante en ánimo y nobleza.

    Apostaré que el ánima del muerto
    por gozar este sitio hoy ha dejado
    la gloria donde vive eternamente.

    Esto oyó un valentón y dijo: -Es cierto
    cuanto dice voacé, seor soldado.
    Y quien dijere lo contrario, miente.

    Y luego, incontinente,
    caló el chapeo, requirió la espada,
    miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.


    Miguel de Cervantes Saavedra (1000MP)

    5.3.1.2. Soneto acróstico.

    Máquinas primas de su ingenio agudo
    A Arquímedes, artífice famoso,
    Raro renombre dieron de ingenioso:
    ¡Tanto el afán y tanto el arte pudo!

    Invención rara, que en el mármol rudo
    No sin arte grabó, maravilloso,
    De su mano, su nombre prodigioso,
    Entretejido en flores el escudo.

    ¡Oh! Así permita el Cielo que se entregue
    Lince tal mi atención en imitarte,
    I en la mar de la Ciencia así se anegue

    Vajel, que – al discurrir por alcanzarte –
    Alcance que el que a ver la hechura llegue,
    Sepa tu nombre del primor del Arte.

    Sor Juana Inés de la Cruz (1651 – 1691)
    (DME)

    Leídas las iniciales dice MARTIN DE OLIVAS, a quien iba dirigido el poema. La poetisa se permite sendas licencias ortográficas en las iniciales de los versos 11 y 12 ( i por y, vajel por bajel, respectivamente) para que el acróstico sea correcto.


    5.3.1.3. Soneto con cola.

    Los ojos de honestíssima paloma.
    o del octauo cielo las estrellas
    relumbrantes:
    La frente de la Aurora, quando asoma:
    A las granadas las mexillas bellas
    semejantes:

    Los labios qual carmín deshecho en goma
    palabras y meneos de doncellas
    no arrogantes:
    El pecho qual confeccionada poma,
    los pies quales Rubís que dan centellas
    o Diamantes:

    La estatura qual de una hermosa palma,
    y de Marfil el blanco cuello, y manos,
    son dotes deste cuerpo sacrosanto
    de María:

    porque los interiores, y del alma,
    venid, oh cherubines soberanos,
    a los cantar, que ya no puede tanto
    mi Talía.


    Juan Díaz Rengifo (DME)

    5.3.1.4. Soneto continuo.

    Ceniza espiritada, vil mixtura,
    hombre de poluo, y lágryimas formado,
    por ley diuina a muerte condenado,
    ¿porqué no pones freno a tu locura?

    Comienza ya a llorar con amargura,
    lo mucho que a Dios tienes enojado,
    la mala vida, el tiempo mal gastado,
    si no te quieres ver en apretura.

    Llamándo te está ya la sepultura,
    lugar estrecho, do será enterrado
    deleyte, honra, mando y hermosura,

    y quanto en esta vida es estimado.
    El alma es inmortal, y siempre dura,
    en sola ella emplea tu cuydado.


    Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

    5.3.1.5. Soneto doblado o doble.

    Amor es lazo en tierra solapado,
    ladrón disimulado,
    ponzoña entre la dulce miel metida,
    serpiente en en frescas yeruas encogida,
    que da mortal herida,
    hondura en el seguro y ancho vado:

    León junto al camino agaçapado,
    de hambre fatigado,
    centella entre las pajas escondida,
    halago, con que muere nuestra vida,
    entrada sin salida,
    castillo que debaxo está minado:

    Celada de enemigos en la sierra,
    fingido lamentar de cocodrilo,
    candela sin pabilo,
    veleta de tejado variable;

    de lana por torcer delgado hilo,
    engaño manifiesto y deleytable,
    calentura incurable,
    promete paz, mas es la misma guerra.


    Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)


    5.3.1.6. Soneto con eco.

    Peligro tiene el más probado Vado;
    quien no teme que el mal le impida Pida,
    mientras la suerte le convida Vida,
    y goce el bien tan sin cuidado Dado.

    Mas cuanto en más afortunado Hado
    fuerza y poder se descomida Mida,
    cuán presto adonde más resida Es ida
    la gloria vil deste prestado Estado.

    La honra puede tu estandarte Darte,
    amor, por quien la recatada Atada
    tuvo en el fuego que reparte Parte.

    Fue la defensa, aunque ordenada, Nada,
    pues es por ti, sin remediarte Arte,
    la cuerda, loca; la encerrada, Errada.


    Lope de Vega (1562-1635) (DME)

    5.3.1.7. Soneto encadenado.

    Pluguiera a Dios que en ti Sabiduría,
    (guía del alma y celestial lumbrera)
    huuiera yo empleado el largo día,
    la fría noche, el tiempo que perdiera

    Tuuiera con tu dulce compañía
    alegría en lo adverso, y paz entera;
    viera lo que no vi, quando crehía
    que vía, lo que ver jamás quisiera.

    Vencido de ignorancia, pobre y ciego,
    entrego a ti el ingenio enuejezido
    despedido del ocio y vano juego.

    Ruégote le recibas, que, aunque ha sido
    perdido por su gran desasosiego,
    sosiego ha de hallar a ti rendido.


    Juan Díaz Rengifo (Siglo XVII) (DME)

    5.3.1.8 Soneto con repetición.

    Guarda mundo tu flaca fortaleza,
    fortaleza de carne no la quiero
    quiero seruir a aquel en quien espero,
    espero hará de roble mi flaqueza.

    Flaqueza en la virtud es gran vileza,
    vileza no consiente un cauallero,
    cauallero en la sangre, no en dinero,
    dinero que escurece la nobleza.

    Nobleza verdadera en Dios se halla,
    hállala el que a sí mismo despreciando,
    preciando a solo Dios en él se honra.

    Honra Dios a los suyos, quando calla,
    calla, porque en silencio está ayudando
    dando paciencia y honra en la deshonra.


    Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

    5.3.1.9. Soneto retrógrado.

    Sagrado Redentor y dulce esposo,
    peregrino y supremo Rey del cielo,
    camino celestial, firme consuelo
    amado Saluador, Jesús gracioso:

    prado ameno, apacible, deleytoso,
    fino Rubí engastado, fuego en yelo,
    Diuino Amor, paciente, y santo zelo,
    dechado perfetissimo, y glorioso.

    Muestra de amor, y caridad subida,
    distes Señor al mundo haziendo os hombre,
    tierra pobre, y humilde a vos juntando:

    vinistes hombre y Dios, amparo y vida,
    nuestra vida y miseria mejorando,
    encierra tal grandeza, tal renombre.


    Juan Díaz Rengifo (siglo XVII) (DME)

    Puede leerse (por palabras enteras) tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda, y en ambos sentidos es soneto correcto en métrica, rítmica y rima.

    5.3.2. Con diferencias de estilo.

    5.3.2.1. Soneto terciado.

    Esquema de rimas: ABAB ABAB CDC DCD

    Tengo miedo a perder la maravilla
    de tus ojos de estatua, y el acento
    que de noche me pone en la mejilla
    la solitaria rosa de tu aliento.

    Tengo pena de ser en esta orilla
    tronco sin ramas; y lo que más siento
    es no tener la flor, pulpa o arcilla,
    para el gusano de mi sufrimiento.

    Si tú eres el tesoro oculto mío,
    si eres mi cruz y mi dolor mojado,
    si soy el perro de tu señorío,

    no me dejes perder lo que he ganado
    y decora las aguas de tu río
    con hojas de mi otoño enajenado.


    Federico García Lorca (1898-1936) [Sonetos del amor oscuro]

    http//: users.fulladsl.be/spb1667/cultural/lorca/poemas_sueltos/sonetos/tengo_miedo_a_perder_la_maravilla.html

    5.3.2.2. Soneto inglés.

    El soneto inglés tiene el régimen de rimas: ABAB CDCD EFEF GG, en mi pequeña biblioteca no he encontrado otro ejemplo que uno de Jorge Luis Borges, con régimen de rimas ABAB CDDC EFFE GG, es decir, en vez de tres serventesios y un pareado (que es el clásico inglés) lleva un serventesio seguido de dos cuartetos con rima abrazada y un pareado. Es inglés pero no sirve, por lo dicho, como ejemplo impecable del soneto inglés que describo en la teoría. Por esa razón, y echando por delante todas mis disculpas, incluyo como ejemplo uno mío:

    Amor ajeno al paso de los años

    Tuviste que ser tú quien, apenada,
    de clepsidra implacable dolorida,
    acusara de Cronos la pedrada;
    y yo, ignorando tan funesta herida,

    entretenido en verte tan hermosa,
    luciendo, ajena al paso de los días,
    en tu quietud serena y armoniosa,
    no cayera en los años que cumplías …

    Dicen que es la virtud del Paraíso
    ser insensible al paso de los años;
    no te extrañes, amor, si de improviso
    me pilla tu flamante cumpleaños:

    Que aquel que en la honda dicha se recrea
    como te conoció siempre te vea.


    Francisco Redondo Benito de Valle

    5.3.2.3. Soneto alejandrino.

    Caupolicán

    Es algo formidable que vio la vieja raza;
    robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
    salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
    blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

    Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
    pudiera tal guerrero, de Arauco en la región
    lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
    desjarretar un toro, o estrangular un león.

    Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día
    le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
    y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

    “El Toqui, el Toqui”, clama la conmovida casta.
    Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: “Basta”,
    e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.


    Rubén Darío (1867-1916) (MEQ)

    El régimen de rimas que aquí se emplea: ABAB ABAB CCD EED no es lo característico del soneto alejandrino, y podría haber sido otro cualquiera de los válidos para el soneto clásico. Lo único que caracteriza al soneto alejandrino es el empleo del verso de 14 sílabas, del mismo nombre.


    5.3.2.4 Soneto pareado.

    Como el ejemplo que tengo no me convence, compongo éste:

    Juegos de amor

    Me ha parecido bien que así lo hicieras:
    cerrar los ojos como si estuvieras
    soñándome en la ausencia, concentrada
    en sentirme muy cerca de tu almohada.

    Soñar la lejanía sin fronteras
    donde vaga el amor que tu quisieras,
    distante en la remota madrugada,
    y despertar del sueño … y verse amada.

    Trances de sueños, besos y delicias
    renuevan la pasión entre caricias
    sin que se extinga el deleitoso fuego.

    Fantasía, deseo, luz y llama,
    voluptuoso volcán que se derrama,
    Amor es drama, variación y juego.


    Francisco Redondo Benito de Valle
    Madrid, 21 de agosto de 2007
    Compuesto “ex profeso” para este ejemplo.

    5.3.2.5. Soneto polimétrico o con pies quebrados.

    El siguiente, de Manuel Machado, combina endecasílabos, alejandrinos, heptasílabos y hasta un eneasílabo.

    Madrigal de madrigales

    ¿Qué nuevo nombre a ti, creadora de poetas,
    esencia de la juventud,
    si todas las magníficas y todas las discretas
    cosas que se han hecho y dicho en tu virtud?

    ¿Qué madrigal a ti, compendio de hermosuras,
    luz de vida, si
    mis pequeños poemas y mis grandes locuras
    han sido siempre para ti? …

    En la hora exaltada
    de estos nuevos loores,
    toda la gaya gesta de tu poeta es …

    tirar de la lazada
    que ata el ramo de flores
    y que las flores caigan a tus pies.


    Manuel Machado (1874-1947)

    5.3.3. Con peculiaridades extravagantes.

    5.3.3.1. Sonetos bilingüe o trilíngüe.

    El soneto siguiente tiene, al parecer, según Joseph Vicens, sentido en latín, catalán y castellano:

    Sol de Aquino, de sphera peregrina,
    heroica, excelsa, clara, prodigiosa;
    gloria de Italia, gracia mysteriosa
    arca de ciencia, fama de doctrina:

    Cathedras de infinita disciplina,
    academias de sapiencia gloriosa,
    méthodos de obediencia religiosa,
    thronos fundas de sacra medicina.

    Si declaras sentencias tan profundas,
    si tu frequentas citharas phebeas,
    si apollineas cantas circunstancias,

    amplifica, Thomas, venas fecundas,
    administra poeticas ideas,
    metricas representa consonancias.


    Jaime de Portell y Font (DME)

    5.3.3.2. Soneto invertido.

    Musa, al revés hagamos un soneto:
    es decir, comencemos la tarea
    por escribir el último terceto.

    Es preciso buscar alguna idea;
    pero debo advertirte acá, en secreto,
    que ni de fe ni de esperanza sea.

    La esperanza y la fe no están de moda;
    la misma caridad es anticuada;
    los sagrados derechos de la nada
    solo los niega ya la gente goda.

    Hoy ninguna maldad al hombre enloda,
    y los nietos del mono y la monada
    solo saben el “sé que no sé nada”,
    y fundan en dudar la ciencia toda.


    Ricardo Carrasquilla (DME)

    5.3.3.3. Soneto machihembrado.

    El día, que antes era noche oscura,
    vuelve a ser día cada vez más puro;
    la noche, que antes era día oscuro,
    vuelve a ser noche cada vez más pura.

    El cielo, que antes era tierra impura,
    vuelve a ser cielo menos inseguro;
    la tierra, que antes era cielo impuro,
    vuelve a ser tierra menos insegura;

    desde que en este día sin reproche,
    desde que en esta noche que no es noche,
    desde que en este cielo que destierra,

    desde que en esta tierra que no es tierra,
    el corazón, ayer deshabitado,
    vuelve a ser corazón enamorado.


    Francisco Luis Bernárdez (DME)

    5.3.3.4. Soneto de trece versos

    De una juvenil inocencia,
    ¿qué conservar sino el sutil
    perfume, esencia de su abril,
    la más maravillosa esencia?

    Por lamentar a mi conciencia
    quedó de un sonoro marfil
    un cuento que fue de Las mil
    y una noche
    de mi existencia …

    Scherezada se entredurmió …
    El Visir quedó meditando …
    Dinarzada el día olvidó …

    Mas el pájaro azul volvió …
    Pero … No obstante … Siempre … Cuando …


    Rubén Darío (1867-1916) (DME)

    Otra peculiaridad de este soneto es tener versos de 9 sílabas.

    5.3.4. Sonetos devaluados.

    5.3.4.1. Soneto de cuartetos independientes.

    Cuanto Bilbao en la memoria. Días
    colegiales. Atardeceres grises,
    lluviosos. Reprimidas alegrías,
    furtivo cine, cacahuey, anises.

    Alta terraza, procesión de jueves
    santo, de viernes santo, santo, santo.
    Por Pasagarri las últimas nieves
    y por Archanda helechos hechos llanto.

    Vieja Bilbao, antigua plaza Nueva,
    Barrencalle Barrena, soportales
    junto al Nervión: mi vida despiadada

    y beata. (La Virgen de la Cueva,
    que llueva, llueva, llueva.) Barrizales
    de alma niña y tierna y destrozada.


    Blas de Otero (1916-1979) (DME)

    5.3.4.2. Soneto asonante.

    Este cuerpo sellado por la inercia,
    vivo sin voz, ausente sin sentido,
    que al grito de los hombres no despierta
    y el sueño arrastra a su secreto sino,

    este cuerpo, mi cuerpo, sometido
    a la niebla más niebla de mi muerta
    soledad, sin presencia ni destino,
    perdido el aire sin saber la esencia;

    este cuerpo sin voz, metal sin fuego,
    mano sin despedida que no muevo,
    brazo, lirio de lava y de ceniza,

    aire sin soplo de ternura verde;
    este cuerpo sin voz ya no es la vida,
    pero tampoco el sueño, ni la muerte.


    Bernardo Ortiz de Montellano (DME)

    5.3.4.3. Soneto sin rima o soneto blanco.

    No habiendo encontrado ejemplo magistral aporto este mío:

    El don de la Palabra

    Soneto blanco

    Me ha visitado el Verbo. La Palabra
    ha cobrado su altura taumatúrgica
    y habita en plenitud entre las gentes.
    Todo es posible ya: miradme ungido

    del don de hacer mi Voz inolvidable.
    Entended mi Concepto, ya informado
    en noble Persuasión por la Oratoria,
    por la que la Razón se hace Evidencia.

    El aliento que mana la garganta,
    del fónico altavoz que lo articula
    en tropa de sintagmas firme brota.

    El tono justo, la dicción medida,
    el acento que al ritmo marca el paso
    trenzan la seducción de ajeno oído.


    Francisco Redondo Benito de Valle

    5.3.5. Variantes del soneto en arte menor.

    5.3.5.1. El sonetillo.

    El piano

    Bajo la tarde serena
    con ritmo dulce y liviano,
    solloza un piano lejano
    la suavidad de su pena.

    Todo mi pecho se llena
    de la tristeza del piano
    y pienso en la fina mano
    bajo la que el piano suena …

    Cada suspiro del viento
    acerca hacia mí el acento
    de la música preclara.

    Y llora el alma sonora,
    como si el piano que llora
    dentro del alma llorara.


    Nicolás Guillén (1902-) (MEQ)

    5.3.5.2. Soneto septenario.

    Con pérfido aparato
    de amorosa fatiga,
    luce su oro en la intriga
    y en el ojo del gato.

    Poetas, su recato
    no pasa de su liga;
    evitad que os consiga
    su fácil celibato.

    El dulce Shakespeare canta
    su discreción de infanta;
    mas cuando su alma aduna

    con Julieta infelice,
    “swear not by the moon”, dice:
    No juréis por la luna.


    Leopoldo Lugones (1874-1938) (DME)

    6. Bibliografía.

    Se ha manejado en esta reseña sobre el soneto la siguiente bibliografía:

    1. Manual de versificación española (MVE) 1ª edición, 5ª reimpresión 1997 – Rudolph Baehr Editorial Gredos – Páginas 385-402.
    2. Diccionario de métrica española (DME) 2ª edición 1ª reimpresión (revisada) 2004 – José Domínguez Caparrós Alianza Editorial – Páginas 407-422.
    3. Métrica española (ME) 2ª edición 1ª reimpresión 2006 – José Domínguez Caparrós Editorial Síntesis – Páginas 225 – 228.
    4. Métrica española (MEQ) 1ª edición, corregida y aumentada 1984 18ª reimpresión 2007 – Antonio Quilis Editorial Ariel – Páginas 136 – 147.
    5. Las mil mejores poesías de la lengua castellana (1000MP) Trigésima edición - José Bergua Clásicos Bergúa.
    6. Obra poética completa - Miguel Hernández 5ª edición 1979 Editorial Zero
    7. Ancía - Blas de Otero 5ª edición 1978 Colección VISOR de poesía.
    Última edición por Francisco Redondo Benito; 31/08/2007 a las 13:22 Razón: Se remata el tema con ejemplos de sonetillo y soneto septenario. FIN.
    Francisco Redondo Benito de Valle
    Madrid

    "Ni mármol duro y eterno
    ni música ni pintura
    sino palabra en el tiempo."

    Antonio Machado

    Blog: http://ciposfred.blogspot.com/



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