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Tema: El seminarista de los ojos negros

  1. #1
    Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica. Moderador/a/enseñante

    Avatar de Antonio
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    Predeterminado El seminarista de los ojos negros

    Miguel Ramos Carrión (Zamora, 1848 – Madrid, 1915) dramaturgo y periodista.
    Fundó el semanario satírico Las Disciplinas y sus chascarrillos, versos jocosos, cuentos humorísticos llenaron las páginas de Madrid Cómico, Blanco y Negro, El Moro Muza (de La Habana), El Fisgón, Jeremías, La Publicidad, La Libertad, etcétera. Usó los seudónimos Boabdil el Chico y Daniel.
    Su excelente humor no le impidió escribir versos con un poso de melancolía tan excelente como los expuestos a continuación:

    EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS

    Desde la ventana de un casucho viejo
    abierta en verano, cerrada en invierno
    por vidrios verdosos y plomos espesos,
    una salmantina de rubio cabello
    y ojos que parecen pedazos de cielo,
    mientas la costura mezcla con el rezo,
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
    marchan en dos filas pausados y austeros,
    sin más nota alegre sobre el traje negro
    que la beca roja que ciñe su cuello,
    y que por la espalda casi roza el suelo.

    Un seminarista, entre todos ellos,
    marcha siempre erguido, con aire resuelto.
    La negra sotana dibuja su cuerpo
    gallardo y airoso, flexible y esbelto.
    Él, solo a hurtadillas y con el recelo
    de que sus miradas observen los clérigos,
    desde que en la calle vislumbra a lo lejos
    a la salmantina de rubio cabello
    la mira muy fijo, con mirar intenso.
    Y siempre que pasa le deja el recuerdo
    de aquella mirada de sus ojos negros.
    Monótono y tardo va pasando el tiempo
    y muere el estío y el otoño luego,
    y vienen las tardes plomizas de invierno.

    Desde la ventana del casucho viejo
    siempre sola y triste; rezando y cosiendo
    una salmantina de rubio cabello
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
    su seminarista de los ojos negros;
    cada vez que pasa gallardo y esbelto,
    observa la niña que pide aquel cuerpo
    marciales arreos.

    Cuando en ella fija sus ojos abiertos
    con vivas y audaces miradas de fuego,
    parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
    ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
    ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
    A la niña entonces se le oprime el pecho,
    la labor suspende y olvida los rezos,
    y ya vive sólo en su pensamiento
    el seminarista de los ojos negros.

    En una lluviosa mañana de inverno
    la niña que alegre saltaba del lecho,
    oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
    por la angosta calle pasaba un entierro.

    Un seminarista sin duda era el muerto;
    pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
    con la beca roja por cima cubierto,
    y sobre la beca, el bonete negro.
    Con sus voces roncas cantaban los clérigos
    los seminaristas iban en silencio
    siempre en dos filas hacia el cementerio
    como por las tardes al ir de paseo.

    La niña angustiada miraba el cortejo
    los conoce a todos a fuerza de verlos...
    tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
    el seminarista de los ojos negros.

    Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
    y allá en la ventana del casucho viejo,
    una pobre anciana de blancos cabellos,
    con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
    mientras la costura mezcla con el rezo,
    ve todas las tardes pasar en silencio
    los seminaristas que van de paseo.

    La labor suspende, los mira, y al verlos
    sus ojos azules ya tristes y muertos
    vierten silenciosas lágrimas de hielo.

    Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
    del seminarista de los ojos negros...


    Miguel Ramos Carrión

  2. #2

    Predeterminado Re: El seminarista de los ojos negros

    Antonio has sido placentero volver a declamar estos versos, que declamaba desde niña, este poema tiene una rara pero hermosa melancolía que toca el alma con tanta dulzura que hasta se olvida el llanto, ese mágico amor sepultado en el recuerdo de aquélla que lo guardó para él hasta sus últimos días, es una verdadera pieza poética, me da gusto que la hayas traído y haberla declamado una vez más, es sublime su letra, sublime todo este universo.
    Gracias`por compartirlo.
    Saludos

    Ligia
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    Ligia Calderón Romero
    ©Todos los Derechos Reservados





    Nací libre como la rosa,
    libre soy como el sol y el viento,
    alas de libre mariposa,
    libertad que siento,
    libre nací, libre he de vivir
    y libre habré de morir.

  3. #3
    Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica. Moderador/a/enseñante

    Avatar de Antonio
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    Predeterminado Re: El seminarista de los ojos negros

    Gracias a ti Ligia por tus comentarios,
    Como hoy me siento especialmente melancólico voy a rescatar de nuestra memoria otra joya de la poesía. Este villancico de Santa Teresa, como bien sabes.

    Vivo sin vivir en mí
    y tan alta vida espero
    que muero porque no muero.
    Vivo ya fuera de mí,
    después que muero de amor,
    porque vivo en el Señor,
    que me quiso para sí;
    cuando el corazón le di
    puso en mí este letrero:
    «Que muero porque no muero».
    Esta divina unión,
    y el amor con que yo vivo,
    hace a mi Dios mi cautivo
    y libre mi corazón;
    y causa en mí tal pasión
    ver a mi Dios prisionero,
    que muero porque no muero.
    ¡Ay, qué larga es esta vida!
    ¡Qué duros estos destierros,
    esta cárcel y estos hierros
    en que está el alma metida!
    Sólo esperar la salida
    me causa un dolor tan fiero,
    que muero porque no muero.
    Acaba ya de dejarme,
    vida, no me seas molesta;
    porque muriendo, ¿qué resta,
    sino vivir y gozarme?
    No dejes de consolarme,
    muerte, que ansí te requiero:
    que muero porque no muero.

    Schez. de Cepeda Dávila y Ahumada.

  4. #4
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    Predeterminado Re: El seminarista de los ojos negros

    Para mi, un poema con historia propia y con esencia marcada, lo se desde hace bastantes años y como olvidar que con ese poema declamandolo obtuve un premio, aquella poesia en si, es una de las mas bellas que he leido, y tan pasionaria, es un placer enorme saberla aqui, para conocimiento de los demas, Gracias por subirla. saludos desde Perú .





















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  5. #5
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    Predeterminado Re: El seminarista de los ojos negros

    Cita Iniciado por Vianne dPraux Ver mensaje
    Para mi, un poema con historia propia y con esencia marcada, lo se desde hace bastantes años y como olvidar que con ese poema declamandolo obtuve un premio, aquella poesia en si, es una de las mas bellas que he leido, y tan pasionaria, es un placer enorme saberla aqui, para conocimiento de los demas, Gracias por subirla. saludos desde Perú .
    Gracias a ti Vianne por tus comentarios tan acertados.
    Saludos desde la orilla de este aprendiz de río.

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